31 de agosto de 2008

Que mi corazón sea tu pequeña Betania

Quiero compartir este escrito de Isabel de la Trinidad, ella es para mi como un maestra espiritual a quien admiro. Este escrito habla mucho de mi, me identifico mucho con estas palabras.
iJesús, Amado mío, que dulce es amarte, ser tuya, tenerte por único Todo! Que mi vida sea una continua oración, un prolongado acto de amor. Que nada pueda distraerme de ti, ni los ruidos, ni las distracciones, nada.
¡Como me gustaría, Maestro, vivir contigo en el silencio! Pero lo que me gusta, por encima de todo, es hacer tu voluntad. Y como Tú quieres que yo siga aún en el mundo, me someto de todo corazón por amor a Ti. Te ofrezco la celda de mi corazón, para que sea tu pequeña Betania. Ven a descansar allí, te quiero tanto...

Yo quisiera consolarte y me ofrezco a ti como víctima. Maestro, por ti y contigo acepto anticipadamente todos los sacrifícios y todas las pruebas, incluso la de no sentirte a mi lado. Sólo te pido una cosa: ser siempre generosa y fiel; y no volver nunca mas a adueñarme de mi misma. Quiero cumplir con perfección tu voluntad y corresponder siempre a tu gracia. Deseo ser santa contigo y para ti, pero siento mi impotencia: sé Tú mi santidad. Y si alguna vez volviese yo a adueñarme de mi misma, te lo ruego, llévame, hazme morir, mientras sea aún toda tuya.
Yo soy tu mimada, pero tal vez pronto llegue la prueba, y entonces seré yo quien te dé a ti.
Maestro, no son esos dones ni esos consuelos con que me colmas los que yo busco. ¡Es a ti, y sólo a ti! Sostenme siempre, aduéñate cada vez mas de mi, que todo lo mio sea tuyo. Rompe, arranca todo lo que te desagrade, para que yo sea toda tuya...

Jesús mio, hace ya tiempo que te lo he entregado todo. Hoy te renuevo esa ofrenda. ¡Sí, que Agostina desparezca y sólo quede su Jesús!

Isabel de la Trinidad
Notas íntimas,
(antes de la entrada
al Carmelo)

¡Mi vocación es el amor!

“La caridad me dio la clave de mi vocación. Comprendí que si la iglesia tenía un cuerpo compuesto de diferentes miembros, no le faltaría el más necesario, el más noble de todos, comprendí que la Iglesia tenía un corazón y que este corazón estaba ardiendo de amor.
Comprendí que sólo el amor era el que ponía en movimiento a los miembros de la Iglesia; que si el amor llegara apagarse, los apóstoles no anunciarían, los mártires se negarían a derramar su sangre...
Comprendí que el amor encerraba todas la vocaciones, que el amor lo era todo, que el amor abarcaba todos los tiempo y todos los lugares... En una palabra ¡que el amor es eterno!
Entonces en el exceso de mi alegría delirante exclame: ¡Oh, Jesús, amor mío!... por fin, he hallado mi vocación: ¡mi vocación es el amor! ¡Si, he encontrado mi puesto en la Iglesia y este puesto, oh Dios mío, me lo habéis dado vos... en el corazón de la Iglesia mi madre, yo seré el amor... así lo seré todo... así se realizará mi sueño.”

(Sta Teresita, Historia de un alma.)

30 de agosto de 2008

Ser Alabanza de Gloria...

"Una alabanza de gloria es un alma que fija en Dios su mirada con fe y con simplicidad. Es un instrumento que refleja todo lo que Dios es. Es como un abismo sin fondo donde Dios puede meterse y expansionarse. Es también como un cristal en el que Dios puede reflejarse y contemplar todas sus perfecciones y su propio resplandor. Un alma que permite al Ser divino saciar así en ella su necesidad de comunicar todo lo que Él es y todo lo que Él tiene, es en realidad la alabanza de gloria de todos Sus dones.
Una alabanza de gloria es, alguien que vive en continua acción de gracias. Todos sus actos y sentimientos, todos sus pensamientos y aspiraciones, a la vez que la van enraizando cada mas profundamente en el amor, son como un eco del Sanctus eterno.
En el cielo de su alma, la alabanza de gloria empieza ya el oficio que ejercercerá en la eternidad. Su canto nunca se interrumpe porque vive bajo la acción del Espíritu Santo que lo obra todo en ella. Y aunque no tenga siempre conciencia de ello, porque la debilidad de la naturaleza no le permite vivir con la mirada fija en Dios sin distracciones, esa alma esta siempre cantando, esta siempre adorando; vive por decirlo así, transformada en alabanza y en amor, apasionada por la gloria de su Dios.
Seamos en el cielo de nuestra alma, Alabanza de gloria de la Santisima Trinidad y alabanza de amor de nuestra Madre Inmaculada..."
Sor Isabel de la Trinidad
(El cielo en la fe)