29 de septiembre de 2008

Esta es mi vida: sólo ofrecerle flores al Amado

Estamos cerca del día de Santa Teresita, y voy a compartir algunos escritos de ella que mas me llegaron, ella me ha ayuda mucho en mi proceso vocacional.
Este fragmento (y los que vendran), fueron meditaciones durante la vigilia del sabado pasado en el monasterio de las carmelitas. Tomado de Historia de un alma.

"No son riquezas ni gloria (ni siquiera la gloria del cielo) lo que pide el corazón del niñito... El entiende muy bien que la gloria pertenece a sus hermanos, los ángeles y los santos... La suya será un reflejo de la que irradia de la frente de su madre.
Lo que él pide es el amor... No sabe más que una cosa: amarte, Jesús... Las obras brillantes le están prohibidas: no puede predicar el Evangelio, ni derramar su sangre... Pero ¿qué importa?, sus hermanos trabajan en su lugar, y él, como un niño pequeño, se queda muy cerquita del trono del Rey y de la Reina y ama por sus hermanos que luchan... ¿Pero cómo podrá demostrar él su amor, si es que el amor se demuestra con obras? Pues bien, el niñito arrojará flores, perfumará con sus aromas el trono real, cantará con su voz argentina el cántico del amor...
Sí, Amado mío, así es como se consumirá mi vida... No tengo otra forma de demostrarte mi amor que arrojando flores, es decir, no dejando escapar ningún pequeño sacrificio, ni una sola mirada, ni una sola palabra, aprovechando hasta las más pequeñas cosas y haciéndolas por amor... Quiero sufrir por amor, y hasta gozar por amor. Así arrojaré flores delante de tu trono. No encontraré ni una sola en mi camino que no deshoje para ti. Y además, al arrojar mis flores, cantaré (¿puede alguien llorar mientras realiza una acción tan alegre?), cantaré aun cuando tenga que coger las flores entre las espinas, y tanto más melodioso será mi canto, cuanto más largas y punzantes sean las espinas.

Jesús, ¿Para qué te servirán mis flores y mis cantos? Sí, lo sé muy bien: esa lluvia perfumada, esos pétalos frágiles y sin valor alguno, esos cánticos de amor del más pequeño de los corazones te fascinarán. Sí, esas naderías te gustarán y harán sonreír a la Iglesia triunfante, que recogerá mis flores deshojadas por amor y las pasará por tus divinas manos, Jesús. Y luego esa Iglesia del cielo, queriendo jugar con su hijito, arrojará también ella esas flores -que habrán adquirido a tu toque divino un valor infinito- arrojará esas flores sobre la Iglesia sufriente para apagar sus llamas, y las arrojará también sobre la Iglesia militante para hacerla alcanzar la victoria...

¡Jesús mío, te amo! ¡Amo a la Iglesia, mi Madre!. Recuerdo que «el más pequeño movimiento de PURO AMOR es más útil a la Iglesia que todas las demás obras juntas». Pero, ¿hay de verdad puro amor en mi corazón? Mis inmensos deseos ¿no serán un sueño, una locura...? ¡Ay!, si así fuera, dame luz tú, Jesús. Tú sabes que busco la verdad... Si mis deseos son temerarios, hazlos tú desaparecer, pues estos deseos son para mí el mayor de los martirios...
Sin embargo, Jesús, siento en mi interior que, si después de haber ansiado con toda el alma llegar a las más elevadas regiones del amor, no llegase un día a alcanzarlas, habré saboreado una mayor dulzura en medio de mi martirio, en medio de mi locura, que la que gozaría en el seno de los gozos de la patria; a no ser que, por un milagro, me dejes conservar allí el recuerdo de las esperanzas que he tenido en la tierra.

Así pues, déjame gozar durante mi destierro las delicias del amor. Déjame saborear las dulces amarguras de mi martirio...
Jesús, Jesús, si tan delicioso es el deseo de amarte, ¿qué será poseer al Amor, gozar del Amor?"
Santa Teresa del Niño Jesús
Historia de un alma
Manuscrito B

27 de septiembre de 2008

Vivir arraigados y cimentados en el amor

"El Padre por medio de su espíritu los robustezca en lo profundo de su ser,
de manera que Cristo habite por la fe en sus corazones y así
vivan arraigados y cimentados en el amor" (Ef. 3, 16-17)

Vivir arraigados y cimentados en el amor: ésa es, a mí entender, la condición necesaria para cumplir dignamente el propio oficio de Alabanza de Gloria. El alma que penetra y que mora en esas "profundidades de Dios", (y que por consiguiente todo lo hace "en Él, con Él, por Él y para Él", con esa mirada limpia que le da una cierta semejanza con el Ser simplicísimo), esa alma se "arraiga" mas profundamente en su Amado mediante todos y cada uno de sus sentimientos y aspiraciones, y mediante todos y cada uno de sus actos, por muy ordinarios que sean. Todo en ella rinde homenaje al Dios tres veces santo.
Esa alma es, por así decirlo, un Sanctus perpetuo, una incesante alabanza de gloria.

Sor Isabel de la Trinidad
Últimos Ejercicios Espirituales

Día octavo

26 de septiembre de 2008

Mi Amado es Para Mí, y yo soy para mi Amado...

Sobre aquellas palabras «dilectus meus mihi»

Ya toda me entregué y di,
y de tal suerte he trocado,
que es mi Amado para mí,
y yo soy para mi Amado.

Cuando el dulce Cazador
me tiró y dejó rendida,
en los brazos del amor
mi alma quedó caída,
y cobrando nueva vida
de tal manera he trocado,
que es mi Amado para mí,
y yo soy para mi Amado.
Hirióme con una flecha
enherbolada de amor,
y mi alma quedó hecha
una con su Criador;
ya yo no quiero otro amor,
pues a mi Dios me he entregado,

y mi Amado es para mí,
y yo soy para mi amado.


Sta Teresa de Jesús

21 de septiembre de 2008

En el silencio estará vuestra fortaleza

"En el silencio estará vuestra fortaleza". Pienso, pues, que guardar la fortaleza para el Señor consiste en lograr la unidad de todo nuestro ser mediante el silencio interior, en reunir todas nuestras potencialidades para emplearlas únicamente en la práctica del amor, en tener ese "ojo límpio", que hace posible que nos ilumine la luz de Dios...
¡Qúe indispensable es esta bella unidad interior para el alma que quiera vivir ya aquí en la tierra la vida de los bienaventurados, es decir la vida de los seres simples, de los espíritus! Me parece que a eso se refería el Maestro cuando le hablaba a la Magdalena de "la única cosa necesaria". ¡Y qué bien lo comprendió aquella gran santa! Los ojos de su alma iluminada por la luz de la fe reconocieron a su Dios bajo el velo de su humanidad, y en el silencio y en la unidad de sus potencias "escuchaba las palabras que Él le dirigía". Por eso podía cantar: "Mi alma está siempre en mis manos"...
Esa es la condición del alma que ha penetrado en la fortaleza del santo recogimiento: el ojo de su alma, iluminado por la luz de la fe, descubre a su Dios presente y vivo en su interior. Y el alma, a su vez, vive tan presente ante Dios y en tan bella simplicidad, que Él la protege con solícito cuidado.
Sor Isabel de la Trinidad
Últimos Ejercicios Espirituales
Día Segundo

"El que recibe a uno de estos niños me recibe a mí"

¡Feliz día del estudiante pequeñas!
Que Dios las bendiga y acompañe en este camino en el que empiezan a dar sus primeros pasos. Agradezco la oportunidad de poder acompañarlas desde la catequesis.
Gracias porque mas de una vez son ustedes las que me enseñaron a mí...
Gracias por iluminar mis días con su ternura...
Gracias por llenarme de abrazos y cariño...
Gracias porque verlas sonreir me hace feliz...
Gracias por enseñarme a tener esperanza y a tener fe, sin cuestionar...
Gracias por jugar conmigo en los recreos, y rescatar a la niña que llevo dentro...
Gracias por hacerme emocionar cuando las veo rezar...
Gracias por cada momento de oración en la capilla, y de "trabajo" en la salita...
Gracias porque nunca se cansan de preguntar, de jugar, de reir, de hacer travesuras, de hacerme peinados raros!...
Gracias por permitirme entrar en sus vidas y en sus corazoncitos... y formar parte del mio
Gracias porque escucharlas decir "Sagrado Corazón de Jesús en vos confío" puede hacerme llorar...

Gracias por TODO pequeñas
Las llevo siempre conmigo. Guardo en mi corazón por siempre cada gesto, cada abrazo, cada lagrimita que he secado, cada alegría compartida, cada canción, cada juego...

La "seño Ago". (Como me dicen mis pequeñas)

A todas las personas que consagran su vida a esta hermosa misión de enseñar, y a mis compañeros del profesorado:

Enseñarás a volar... pero no volarán tu vuelo.
Enseñarás a soñar... pero no soñarán tu sueño.
Enseñarás a vivir... pero no vivirán tu vida.
Enseñarás a cantar... pero no cantarán tu canción.
Enseñarás a pensar... pero no pensarán como tú...
Pero sabrás que cada vez que ellos
vuelen, sueñen, vivan, canten, y piensen...

estará la semilla del camino enseñado y aprendido.
(Madre Teresa de Calcuta)

Esta canción me recuerda a ellas:
Boomp3.com

17 de septiembre de 2008

Historia de una flauta

UNA CAÑA EN EL CAÑABERAL…
Yo era sólo una caña.
Había crecido como las demás,
en el ambiente húmedo y apacible de la orilla del río.
Pero mi vida no tenía mucho sentido.

No era ni árbol frutal
que alimentara a pájaros y niños,
ni rosal que llenara de color y aromas
los altares y las novias.
Sólo una caña hueca

a menudo agitada por el viento,
confundiendo la vida con el movimiento,
aunque a veces…
sonaba en mí como una música la brisa.
Alguna vez…
sentí envidia y me puse a soñar,
cuando se acercaba al río el pescador
yo quería ser su caña de pescar.
Pero yo sólo era una caña vacía,
sin fruto y sin futuro,
en el cañaveral…

ME PUSE EN SUS MANOS…
Un día de verano
se acercó el joven pastor hasta la orilla
entre silbos y cantares.
Y me tomó en sus manos,
y me puse en sus manos,
y arrancándome del lodo y el aburrimiento,
me llevó a la sombra de la encina,
donde las ovejas sesteaban.
Me acarició limpiándome el barro adherido
Y con su navaja de pan partir fue haciéndome a su medida,
cortando lo sobrante,
puliendo lo tosco y desabrido,
abriéndome agujeros,

vaciando mi vacío,
dejándome yo hacer
al tacto de sus dedos,
sin ya poner reparos,
sin miedos, ni recelos.
Y me probó en su boca
dándome el primer beso verdadero,
y para hacerme a sus labios,
me fue recortando en el extremo,
probando y volviendo a probar
mi ajustamiento.


ABIERTA YA A SU ESPÍRITU…
Yo era sólo una caña vacía
pero el pastor
se enamoró de mí vaciamiento,
y al llevarme a la boca,
abierta ya a su espíritu,
su aliento llenó mi estéril oquedad
de soplo de vida, de fuego,
de música, y armonía,
de vibraciones sonoras y melodías
al ritmo de sus dedos y a sus caricias.

SOY SU FLAUTA…
Yo era sólo una pobre caña,
pero, puesta en las manos del pastor,
soñada en sus sueños,
modelada a su aire y su estilo,
con el beso de sus labios y su aliento
movida al ritmo de sus dedos,
soy toda música,

soy una flauta, su flauta,
la que lleva en el morral todos los días,
junto al pan y el vino de merienda,
la flauta de su música,
que ya conocen las ovejas
y les guía en el camino.
La flauta que llena de melodías los campos
y las tardes de alegría,
el corazón de su zagala amante

de sonrisas, el alma de los niños y los pobres.
Yo era sólo una caña
pero estaba llamada desde siempre
a cambiar mi vacío en música,
y ser su flauta...

15 de septiembre de 2008

MI CANTO DE HOY

Mi vida es un instante, una efímera hora,
momento que se evade y que huye veloz.
Para amarte, Dios mío, en esta pobre tierra
no tengo más que un día: ¡sólo el día de hoy!

¡Oh, Jesús, yo te amo! A ti tiende mi alma.
Sé por un solo día mi dulce protección,
ven y reina en mi pecho, ábreme tu sonrisa
¡nada más que por hoy!

¿Qué me importa que en sombras esté envuelto el futuro?
Nada puedo pedirte, Señor, para mañana.
Conserva mi alma pura, cúbreme con tu sombra
¡nada más que por hoy!

Si pienso en el mañana, me asusta mi inconstancia,
siento nacer tristeza, tedio en mi corazón.
Pero acepto la prueba, acepto el sufrimiento
¡nada más que por hoy!


¡Oh Piloto divino, cuya mano me guía!,
en la ribera eterna pronto te veré yo.
Por el mar borrascoso gobierna en paz mi barca
¡nada más que por hoy!

¡Ah, deja que me esconda en tu faz adorable,

allí no oiré del mundo el inútil rumor.
Dame tu amor, Señor, consérvame en tu gracia
¡nada más que por hoy!

Cerca yo de tu pecho, olvidada de todo,
no temo ya, Dios mío, los miedos de la noche.
Hazme un sitio en tu pecho, un sitio, Jesús mío,
¡nada más que por hoy!


Pan vivo, Pan del cielo, divina Eucaristía,
¡conmovedor misterio que produjo el amor!
Ven y mora en mi pecho, Jesús, mi blanca hostia,
¡nada más que por hoy!


Uneme a ti, Dios mío, Viña santa y sagrada,
y mi débil sarmiento dará su fruto bueno,
y yo podré ofrecerte un racimo dorado,
¡oh Señor, desde hoy!


Es de amor el racimo, sus granos son las almas,
para formarlo un día tengo, que huye veloz.
¡Oh, dame, Jesús mío,
el fuego de un apóstol nada más que por hoy!


¡Virgen inmaculada, oh tú, la dulce Estrella
que irradias a Jesús y obras con él mi unión!,
deja que yo me esconda bajo tu velo, Madre,
¡nada más que por hoy!


¡Oh ángel de mi guarda, cúbreme con tus alas,
que iluminen tus fuegos mi peregrinación!
Ven y guía mis pasos, ayúdame, ángel mío,
¡nada más que por hoy!

A mi Jesús deseo ver sin velo, sin nubes.
Mientras tanto, aquí abajo muy cerca de él estoy.

Su adorable semblante se mantendrá escondido
¡nada más que por hoy!

Yo volaré muy pronto para ensalzar sus glorias,
cuando el día sin noche se abra a mi corazón.
Entonces, con la lira de los ángeles puros,
¡yo cantaré el eterno, interminable hoy!

Santa Teresita del Niño Jesús

14 de septiembre de 2008

El Abandono

Hay en la tierra un árbol, árbol maravilloso,
cuya raíz se encuentra, ¡oh misterio!, en el cielo.
Acogido a su sombra nada te alcanzará;
sin miedo a la tormenta, puedes darte al descanso.

El árbol inefable lleva por nombre: Amor.
Su fruto deleitable se llama: el Abandono.
Ya en esta misma vida nos da felicidad;
mi alma se recrea con su divino aroma.


Un mar de paz regala ya acá en este mundo,
y en esta paz profunda descanso para siempre.
El abandono, y nada más que el abandono,
a tus brazos me entrega siempre, ¡oh, Jesús mío!

Él es quien me alimenta con el sabroso Pan;
a Tí, Jesús Amado, me abando y no quiero

nada más en la vida que tu dulce mirada,
y repetirte siempre, ¡Oh Jesús!, que te amo.

YO, COMO FLOR HUMILDE, ABRO AL SOL MI CAPULLO.
MI DULCE SOL DE VIDA, MI AMADO JESÚS,
EL RAYO LUMINOSO DE TU CELESTE LLAMA
HACE NACER EN MI ALMA EL PERFECTO ABANDONO.

Todas las criaturas pueden abandonarme,
lo aceptaré sin queja, viviré a tu lado.
Y si tú me dejases, ¡Oh divino tesoro!
En paz yo esperaré, Oh Jesús, tu regreso.

Nada, nada me inquieta, nada puede turbarme,
más alto que la alondra sabe volar mi alma.
Encima de las nubes, el cielo es siempre azul,
y se tocan las playas del Reino de mi Dios.
Santa Teresita del Niño Jesús
Poesía 42. Adaptada por

Hna Elizabeth cd, Mar del Plata
Escuchala cantada por las Carmelitas Marplatenses:

Boomp3.com

13 de septiembre de 2008

"Mi vida es Cristo" - Peregrinación Juventud

"Que nadie menosprecie tu juventud: por el contrario, trata de ser un modelo para los que creen, en la conversación, en la conducta, en el amor, en la pureza de vida" (1Tim. 4, 12)
El pasado domingo 7 se ha realizado en Tucumán la Peregrinación de la Juventud, una gran cantidad de jóvenes hemos caminando por las calles de la ciudad dando testimonio de Cristo joven y alegre. Ha sido una experiencia muy enriquecedora, donde hemos vuelto a descubrir al Dios que nos llama y nosotros hemos renovado nuestro compromiso con Él.
Estábamos divididos en distintos grupos, por edades, ya que durante la peregrinación cada grupo iba haciendo reflexiones, animaciones, trabajos en equipo etc. acordes a su edad, cada grupo era identificado con un color.
Durante el camino hemos inflado globos con mensajes de Cristo, y como signo de esperanza y de compartir nuestra alegría se lo entregabamos a las personas que encontrabamos en el camino (que no iban en la peregrinación)... ¡no quedo nadie sin evangelizar!
Caminábamos alegres anunciando a Cristo, mostrando que esta juventud tiene esperanza, y que nuestra esperanza es el Señor. Al llegar a la Maternidad (Hospital de Niños) hicimos un abrazo simbólico y repartimos algunos globos mas. Seguimos caminando, entre animaciones, cantos, corridas y saltos, llegamos al parque Guillermina donde paramos un momento para hacer un trabajo grupal sobre las bienaventuranzas Paulinas. A cada uno nos dieron un pergamino donde escribimos una frase y luego durante el camino entregábamos el pergamino en alguna casa. A la 1 del mediodía, paramos en la Capilla de Adoración Perpetua, donde tuvimos un emocionante momento de adoración. Después de la Adoración, seguimos caminando, hasta el colegio el Salvador, (en M. Paz) donde paramos para almorzar, a las 2.30 de la tarde. Allí también vimos una representación de la vida de San Pablo. Aún nos faltaban varios km para llegar a destino...
El lema de esta peregrinación era "Mi Vida es Cristo"... Nuestra canción era:
"Estén siempre alegres en el Señor, Vivamos todos unidos en su Amor,
Y caminando a su encuentro digamos juntos:... ¡¡¡Mi Vida es Cristo!!!
En el servicio y en el amor... ¡¡¡Mi Vida es Cristo!!!
No hay tristeza, no hay dolor... ¡¡¡Mi Vida es Cristo!!!
¡¡¡Mi Vida es Cristo... Mi SALVADOR!!!"

Durante el camino tuvimos algunos momentos de reflexión, en los que hemos meditado iluminados por San Pablo, no faltaron los juegos y las actividades recreativas, bajo el brillante sol tucumano que nos acompañaba. Finalmente... llegamos a San Pablo, donde el vicario General, Carlos Sánchez, (nuestro querido "Padre Carlitos") presidió la misa de clausura. Su mensaje fue claro: Es importante que nos dejemos encontrar por el Señor para poder anunciarlo. Cristo es nuestra vida, es el que hace plenamente feliz al hombre. Por eso es importante que los jóvenes que conocen a Cristo reflejen el amor de Jesús y den testimonio de esto a los otros jóvenes. Por eso, el mensaje en esta Eucaristía es sean misioneros de Jesús. Y si El Señor los llama a un seguimiento mas de cerca, díganle que SÍ, sean corajudos y valientes como Pablo...”
Doy gracias a Dios por esta experiencia, por esta oportunidad de dar testimonio de su amor, y mostrar que no todo está perdido, que aún hay valores, hay esperanza, hay fe, amor... Hay quienes apuestan por un mundo mejor... Que Dios bendiga esta juventud, y nos de fuerzas para seguir siempre sus pasos y dar testimonio de Él en cada lugar donde estemos.
Aqui comparto algunas fotos, cada vez que las miro, veo la gracia de Dios actuando en la vida de tantos jovenes...


11 de septiembre de 2008

Pensamientos de Teresa de los Andes

"¡Qué feliz soy! He sido cautivada en las redes del Divino Pescador...
Mi pensamiento no se ocupa sino de Él.
Es mi ideal; es un ideal infinito.
¡Oh, soy feliz! Pues puedo decir con verdad, que el único amor de mi coraz
ón ha sido Él. Jesús mío, he visto que sólo una cosa es necesaria: amarte y servirte con fidelidad; Parecerme y asemejarme en todo a Ti. En eso consistirá toda mi ambición.
Jesús me pide que sea santa. Que haga con perfección mi deber. Que el deber es la cruz. ¿Encontrará el Padre la figura de Cristo en mí? ¡Cuánto me falta para parecerme a Él! Mi espejo ha de ser María. Puesto que yo soy su hija, debo parecerme a Ella y así me pareceré a Jesús."


"Jesús querido, quiero ser pobre, humilde, obediente, pura, como era mi Madre y como Tú, Jesús. Haz de tu casita un palacio, un cielo. Anhelo vivir adorándote como los ángeles, sentir mi nada en tu presencia. Soy tan imperfecta. Quiero ser pobre como Tú y, ya que no puedo serlo, quiero no amar nada las riquezas"

"Si no me ayudara Jesús en mis resoluciones, las echaría todas en un abismo para no acordarme de ellas. Pero espero en Aquel que me conforta."

"Esa es la vida verdadera: amar a Dios y glorificarlo aquí en la tierra para hacerlo después en la eternidad"

"Cada día que pasa comprendo mejor que "sólo Dios basta... Búscalo a él y lo encontrarás todo"

"Quiero que vivas siempre con Dios en el fondo de tu alma... Tienes que poseer a Dios para darlos a las almas"

"Cristo, ese loco de amor, me ha vuelto loca"

8 de septiembre de 2008

Necesitamos de su mirada tierna

Jesús desde la cruz miró a su Madre. La miró y nos mostró a todos nosotros y le dijo "este es tu Hijo, esos son tus hijos". Y María, al sentir esa mirada de Jesús, habrá recordado cuando jovencita, treinta y tantos años antes, sintió aquella otra mirada que la hizo cantar de júbilo: la mirada del Padre. Y sintió que el Padre había mirado su pequeñez. Es la pequeña María, nuestra Madre a quien hoy queremos encontrar, y encontrarnos con su mirada. Porque la mirada de la Virgen es un lugar de descanso. Porque su mirada es como la continuación de la mirada del Padre que la miró pequeñita y la hizo Madre de Dios. Como la mirada del hijo en la cruz que la hizo la Madre nuestra y con esa mirada que hoy nos mira.
Nosotros necesitamos de su mirada tierna, su mirada de Madre, esa que nos destapa el alma. Su mirada que está llena de compasión y de cuidado. Y por eso hoy le decimos: Madre, regálanos tu mirada. Porque la mirada de la Virgen es un regalo, no se compra. Es un regalo de ella. Es un regalo del Padre y un regalo de Jesús en la cruz. Madre, regálanos tu mirada.
Debemos agradecer que su mirada esté en nuestras historias. En la historia escondida de nuestras vidas. Esa historia con problemas y con alegrías. Necesitamos encontrarnos con su mirada que nos consuela y le decimos: Madre, regálanos tu mirada.
En la mirada de la Virgen, tenemos un regalo permanente. Es el regalo de la misericordia de Dios, que la miró pequeñita, y la hizo su Madre. De la misericordia de Dios, que la miró desde la cruz, y la hizo Madre nuestra. Esa misericordia del Padre bueno, que nos espera en cada recodo del camino. Y para encontrarnos con ese Padre, hoy le decimos a nuestra Madre: Madre, regálanos tu mirada.
La mirada de la Virgen, nos ayuda a mirarnos entre nosotros de otra manera. Aprendemos a ser más hermanos, porque nos mira la Madre. A tener esa mirada que busca rescatar, acompañar, proteger. Aprendemos a mirarnos en su mirada de Madre. La mirada de la Virgen nos enseña a mirar a los que naturalmente miramos menos, y que más necesitan: a los más desamparados, los que están solos, los enfermos, los que no tienen con qué vivir, los chicos de la calle, los que no conocen a Jesús, los que no conocen la ternura de la Virgen, los jóvenes que están mal.
No dejemos que nada se interponga a la mirada de la Virgen. Que nadie me la oculte. Que mi corazón de hijo la sepa defender. Que no nos roben la mirada de la Virgen, que es la mirada de ternura y mirada que nos fortalece desde dentro. Mirada que nos hace fuertes, que nos hace hermanos, que nos hace solidarios.

Madre, que no me desoriente de tu mirada... Regálamela madre, que no dude nunca que me estás mirando con la ternura de siempre, y que esa mirada me ayude a mirar mejor a lo demás, a encontrarme con Jesucristo, a trabajar para ser más hermano, más solidario. Que podamos descansar bajo la ternura de tu mirada... Madre, regálanos tu mirada.
Cardenal Jorge Bergolio
Homilía 25º Peregrinación Juvenil
al Santuario de Luján

7 de septiembre de 2008

Ser casita de Dios

"Sor Isabel de la Trinidad decía: "Dios es el cielo y Dios está en mi alma". Luego tenemos el cielo en nuestra alma. Ahora bien, ¿qué se hace en el cielo? Amar, contemplar a Dios y glorificarle. He aquí lo que trataremos de hacer: amarlo antes que a nadie. El que ama siempre piensa en el amado. Nosotras pensemos constantemente en El; pero ya que es esto imposible, al menos pensemos muy a menudo en El Contemplémosle allí, en el fondo de nuestra alma, unido a nosotras. Contemplémosle orando a su eterno Padre por las almas y por los pecadores, y unámonos a esa divina oración. Contemplémosle trabajando a nuestro lado. Ahora lo miro escribiendo y me uno a El. Contemplémosle -dice santa Teresa- alegre como en el Tabor, si estamos alegres; triste como en el Huerto si estamos tristes; y así en todo. Contemplémosle en las criaturas. Así nos será más fácil tener caridad. Si somos humilladas, lo somos por El. Si somos alabadas, lo somos por El. Si servimos, servimos a El; y así en todo. Así el alma queda simplificada y unida a El; siempre piensa y ve a El. Por último, en el cielo se cantan sus alabanzas y se le glorifica por sus obras; seamos, pues, como Isabel de la Trinidad, alabanza de su gloria. Es decir, obremos todo por amor y siempre lo más perfecto, de manera que, al vernos las demás personas, puedan decir: "qué virtuosa es". Y ¿para quién es la gloria de nuestra virtud sino para Dios, ya que es El el que obra en nosotras? Nada podemos por nosotras mismas. Propongámonos en todo lo que hacemos la gloria de Dios y todo por amor a El; de esta manera nuestras obras serán con pureza, pues obraremos por El en El y para El. Si nuestras obras son puras, nosotras también lo seremos; así nuestro Señor estará contento en nuestras almas. Viviendo así, viviremos vida de cielo en la tierra. Y ¿cómo podremos demostrarle más nuestro amor a Dios que haciéndole encontrar el cielo en la tierra? Dios va a ser pues el dueño de nuestra alma, de nuestra casita. El dueño de casa es el que manda y vela por la casa, y todos le obedecen y se guían por su parecer. Hagámoslo así también nosotras."


Santa Teresa de los Andes.
Carta 65: A una "Amiga"

Permaneced en mi

Es el verbo de Dios quien da este mandato, quien nos expresa esta voluntad. Permaneced en mí, no por unos momentos, por unas horas pasajeras, sino "permaneced..." de forma permanente, habitual.
Permaneced en mí, orad en mí, adorad en mí, amad en mí, sufrid en mí, trabajad, obrad en mí.
Permaneced en mí para tratar con las personas y con las cosas, entrad cada vez mas adentro en esta profundidad. Allí está la verdadera soledad adonde "Dios quiere llevar al alma para hablarle", como cantaba el profeta. Mas para escuchar esas palabras tan misteriosas, no hay que detenerse, por así decirlo, en la superficie: es preciso entrar cada vez mas en el Ser divino mediante el recogimiento. "Yo sigo corriendo", exclamaba San Pablo. Así también, nosotros debemos bajar día a día por ese sendero del Abismo que es Dios. Dejémonos deslizar por esa pendiente con una confianza cuajada de amor.
"Un abismo llama a otro abismo". Ahí, en lo mas hondo, se realizará el encuentro divino, y el abismo de nuestra nada, de nuestra miseria, se encontrará cara a cara con el Abismo de la misericordia, de la inmensidad del todo de Dios. Ahí encontraremos fuerzas para morir a nosotros mismos y, perdiendo nuestra propia huella seremos transformados en amor... ¡Dichosos los que mueren en el Señor!


Isabel de la Trinidad,
El cielo en la Fe. Día primero



4 de septiembre de 2008

Escucha, hija...

"Escucha, hija, inclína el oído, olvida tu pueblo y la casa paterna, y el Rey se prendará de tu belleza" (Sal. 44, 11-12).
Creo que esta llamada es una invitación al silencio.
Escucha... inclína el oído... Pero para escuchar, es preciso olvidar 'la casa paterna', es decir todo lo que pertenece a la vida natural, a esa vida de la que quiere hablar el Apóstol cuando dice: 'Si vivís según la carne, moriréis'.

Olvidar a 'su pueblo' es mas difícil, creo yo, porque ese pueblo es todo lo que ese mundo forma parte, por así decirlo, de nosotros mismos. Es la sensiblilidad, los recuerdos, las emociones, etc. En una palabra, ¡nuestro yo! Y hay que olvidarlo, renunciar a él. Y cuando el alma ha logrado esa ruptura, cuando se halla libre de todo eso, el Rey queda prendado de su belleza. Pues la belleza es la unidad, al menos esa es la belleza de Dios...
Isabel de la Trinidad
Últimos Ejercicios Espirituales
Dia décimo

2 de septiembre de 2008

Preparación para la Peregrinación de la Juventud 2008


La tradicional Peregrinación de la Juventud que como todos los años organiza la Pastoral de la Juventud de la Diócesis de Tucumán, será el Domingo 7 de Septiembre. La misma, tiene previsto modificar el recorrido que realiza todos los años, dado que el 2008 es el año Paulino, en honor al apóstol San Pablo, es porque que los jóvenes católicos de toda la provincia, culminarían la Peregrinación en la ciudad de San Pablo y no en La Reducción. La partida sera de la Facultad de Educación Física en el Parque 9 de Julio, a las 8.30 del domingo 7 y culmine con la celebración de la santa misa, a cargo del Obispo Monseñor Luis Villalba en la localidad de San Pablo. Aquí les muestro la cartilla de preparación (que mando la comisión de la Pastoral de la Juventud para los animadores de los grupos juveniles) para disponernos a vivir esta peregrinación, y realizarla plenamente.

Querido animador:
Luego del Encuentro Diocesano de Formación, la próxima Peregrinación de la Juventud nos espera! Comenzaremos a preparar nuestro corazón para vivirla de modo que sigamos creciendo en la experiencia de nuestra conversión bautismal, ya que lo más importante es poner en el centro de nuestra vida a Jesucristo. Muchos de nosotros nos habremos enterado de que nuestro Papa Benedicto XVI presidió la apertura del Año Jubilar Paulino, que nuestro Arzobispo Luis Villalba decretó que podemos ganar Indulgencia Plenaria…
Benedicto XVI ha llamado AÑO PAULINO al Jubileo iniciado el 28 de junio de 2008 y que hasta junio de 2009 dará lugar a toda una serie de celebraciones litúrgicas, de eventos culturales y ecuménicos en honor a los 2000 años del nacimiento de San Pablo. Habrá miles de iniciativas pastorales y sociales a nivel mundial, todas ellas inspiradas en la espiritualidad paulina. Esta es una ocasión propicia para escuchar, aprender e imitar a San Pablo. No estamos reunidos para reflexionar sobre una figura de la historia pasada. Pablo quiere hablarnos hoy, como apóstol, maestro y servidor de Jesucristo.
La intención es tomar contacto con la vida de San Pablo conociendo algo de su biografía y del proceso de su conversión… y que esto nos ayude a tomar conciencia de que toda nuestra vida de jóvenes discípulos misioneros de Cristo también es un camino. Durante la peregrinación seguiremos profundizando en la espiritualidad de San Pablo. La idea es ayudar a que junto a los chicos no preguntemos: ¿quién era, quién es san Pablo?, ¿qué nos dice a nosotros?, ¿qué me dice a mí?
Algo muy importante, es saber que lo que motivaba a Pablo, en lo más profundo, era el sentirse amado por Jesucristo y el deseo ardiente en su corazón de transmitir ese Amor a los demás. “Hay mayor felicidad en dar que en recibir” (Hechos 20, 35). Pablo quiere ayudarnos a ser discípulos misioneros en comunión con los jóvenes de cada comunidad. ¿Qué figura más oportuna que la de San Pablo nos puede iluminar con su palabra y con su vida para renovar nuestro compromiso misionero con actitudes concretas en todos los ámbitos de nuestra vida?


Dios nos ama, y nos acepta como somos, San Pablo descubrió
esto en su vida, le pidamos a nuestro Padre, que nos ayude a imitar su ejemplo,
de renuncia total al Hombre Viejo, y de entrega total a favor de
Jesucristo.

Como le gustaba decir a Pablo al despedirse… ¡La gracia del Señor Jesucristo esté con ustedes! (2Tes 3,18)
Área de Formación
Comisión de Pastoral de Juventud

1 de septiembre de 2008

La oración

“La oración es un impulso del corazón, una simple mirada dirigida al cielo, un grito de agradecimiento y de amor, tanto en medio de la tribulación como en medio de la alegría. En fin, es algo grande, sobrenatural que me dilata el alma y me une con Jesús”
(Sta Teresita)

"La oración es trato de amistad, estando muchas veces
a solas con quien sabemos que nos ama" (Sta. Teresa de Jesús)