4 de septiembre de 2008

Escucha, hija...

"Escucha, hija, inclína el oído, olvida tu pueblo y la casa paterna, y el Rey se prendará de tu belleza" (Sal. 44, 11-12).
Creo que esta llamada es una invitación al silencio.
Escucha... inclína el oído... Pero para escuchar, es preciso olvidar 'la casa paterna', es decir todo lo que pertenece a la vida natural, a esa vida de la que quiere hablar el Apóstol cuando dice: 'Si vivís según la carne, moriréis'.

Olvidar a 'su pueblo' es mas difícil, creo yo, porque ese pueblo es todo lo que ese mundo forma parte, por así decirlo, de nosotros mismos. Es la sensiblilidad, los recuerdos, las emociones, etc. En una palabra, ¡nuestro yo! Y hay que olvidarlo, renunciar a él. Y cuando el alma ha logrado esa ruptura, cuando se halla libre de todo eso, el Rey queda prendado de su belleza. Pues la belleza es la unidad, al menos esa es la belleza de Dios...
Isabel de la Trinidad
Últimos Ejercicios Espirituales
Dia décimo

3 comentarios:

Yajaire de DIOS dijo...

ola Agostina ya sabes que e gusta mucho los escritos de sor Isabel de la Trinidad, preciso articulo, estamos unidas en el Señor, cuidate y adelante Dios te ama más que ayer.un abrazo tu amiga del alma.
yajaire

hna josefina dijo...

Gracias por tu visita.
No dejes de pasar, y también tus amigas, por aquí:
http://almacenramosgenerales.blogspot.com/
La entrada se llama algo así como 'mi maestra de música'.

Agostina dijo...

Gracias Hna Josefina, he visitado la pag. Un testimonio realmente hermoso!...
Hoy iré con mas entusiasmo a mi clase de música!
¡Un abrazo!