8 de septiembre de 2008

Necesitamos de su mirada tierna

Jesús desde la cruz miró a su Madre. La miró y nos mostró a todos nosotros y le dijo "este es tu Hijo, esos son tus hijos". Y María, al sentir esa mirada de Jesús, habrá recordado cuando jovencita, treinta y tantos años antes, sintió aquella otra mirada que la hizo cantar de júbilo: la mirada del Padre. Y sintió que el Padre había mirado su pequeñez. Es la pequeña María, nuestra Madre a quien hoy queremos encontrar, y encontrarnos con su mirada. Porque la mirada de la Virgen es un lugar de descanso. Porque su mirada es como la continuación de la mirada del Padre que la miró pequeñita y la hizo Madre de Dios. Como la mirada del hijo en la cruz que la hizo la Madre nuestra y con esa mirada que hoy nos mira.
Nosotros necesitamos de su mirada tierna, su mirada de Madre, esa que nos destapa el alma. Su mirada que está llena de compasión y de cuidado. Y por eso hoy le decimos: Madre, regálanos tu mirada. Porque la mirada de la Virgen es un regalo, no se compra. Es un regalo de ella. Es un regalo del Padre y un regalo de Jesús en la cruz. Madre, regálanos tu mirada.
Debemos agradecer que su mirada esté en nuestras historias. En la historia escondida de nuestras vidas. Esa historia con problemas y con alegrías. Necesitamos encontrarnos con su mirada que nos consuela y le decimos: Madre, regálanos tu mirada.
En la mirada de la Virgen, tenemos un regalo permanente. Es el regalo de la misericordia de Dios, que la miró pequeñita, y la hizo su Madre. De la misericordia de Dios, que la miró desde la cruz, y la hizo Madre nuestra. Esa misericordia del Padre bueno, que nos espera en cada recodo del camino. Y para encontrarnos con ese Padre, hoy le decimos a nuestra Madre: Madre, regálanos tu mirada.
La mirada de la Virgen, nos ayuda a mirarnos entre nosotros de otra manera. Aprendemos a ser más hermanos, porque nos mira la Madre. A tener esa mirada que busca rescatar, acompañar, proteger. Aprendemos a mirarnos en su mirada de Madre. La mirada de la Virgen nos enseña a mirar a los que naturalmente miramos menos, y que más necesitan: a los más desamparados, los que están solos, los enfermos, los que no tienen con qué vivir, los chicos de la calle, los que no conocen a Jesús, los que no conocen la ternura de la Virgen, los jóvenes que están mal.
No dejemos que nada se interponga a la mirada de la Virgen. Que nadie me la oculte. Que mi corazón de hijo la sepa defender. Que no nos roben la mirada de la Virgen, que es la mirada de ternura y mirada que nos fortalece desde dentro. Mirada que nos hace fuertes, que nos hace hermanos, que nos hace solidarios.

Madre, que no me desoriente de tu mirada... Regálamela madre, que no dude nunca que me estás mirando con la ternura de siempre, y que esa mirada me ayude a mirar mejor a lo demás, a encontrarme con Jesucristo, a trabajar para ser más hermano, más solidario. Que podamos descansar bajo la ternura de tu mirada... Madre, regálanos tu mirada.
Cardenal Jorge Bergolio
Homilía 25º Peregrinación Juvenil
al Santuario de Luján

5 comentarios:

Agostina dijo...

Era tradición de la Madre Catalina, que el dia de navidad todas sus Hijas se pusieran bajo alguna advocación de la Virgen, (y tambien de un Santo)para que la acompañe durante todo el año siguiente.
La última navidad, la hemos pasado en mision, en Catamarca y en la noche, en nuestro pequeño oratorio, hicimos el sorteo. Me tocó en suerte la Virgen de la Macarena, "Virgen de la Esperanza"... Bajo su amparo me puse aquella noche, bajo su mirada estoy en paz "como un niño que sabe que alguien vela por sus sueños"...
Madre de la Esperanza, que nunca aparte mi mirada de Ti. Para que mirandote te conozca, conociendote te imite, imitandote siga tus pasos para llegar a Dios...

Anita dijo...

HOLAS AGO! SABES QUE ME ENCANTA TU BLOG? CADA VEZ QUE ENTRO SIENTO UNA PAZ MUY LINDA, QUE BUENO QUE SEPAS MANTENER TU FE EN TODOS LOS ASPECTOS DE TU VIDA Y QUE LE REGALES A OTROS LA POSIBIIDAD DE COMPARTIRLA!TE KIERO MUCHO Y ESTOY MUY ORGULLOSA DEVOS.. COMO SIEMPRE! OJALA PODAMOS COMPARTIR MUCHAS COSAS MAS ASI CADA DIA ME ENSEÑES UN POQUITO MAS!

Agostina dijo...

Gracias a vos Anita por cada momento compartido, de alegrias y tristezas, de risas y lagrimas, de travesuras de niñas en el colegio, de misiones, de nuestra "congregacion", los recreos en el cole, el TEA, en fin gracias por compartir la vida, crecer conmigo y llevarme a Jesus. Le agradezco a Dios que haya cruzado nuestros caminos. Aunque ya no nos veamos tanto, tenes un lugar en mi corazón y en mis oraciones.

Julio Johnson dijo...

Bueno, querida amiga Agostina, ya he estado en tu blog: lleno de Dios, sí. No paro de darle gracias a Dios por que haya gente que desee dar a conocer al mundo el IMMENSO AMOR DEL PADRE. Ánimo, unidos en la oración. Reza por los seminaristas de Valencia (España), y por los de todo el Mundo. Yo mañana comenzaré mi tercer año de Seminario y solo puedo decir: que todo lo que Jesús me da es por Amor. Dios te bendiga, hermana.

ALMA dijo...

Gracias por visitar mi Almacén

Me gustó tu post...muy bello

Besos