31 de octubre de 2008

Yo Yavé, soy tu Dios te tomo de la mano

Pero tú, Israel, eres mi siervo. Tú eres mi elegido, pueblo de Jacob, raza de Abraham, mi amigo, yo te traje de los confines de la tierra. Te llamé de una región lejana, diciéndote: «Tú eres mi servidor, yo me fijé en ti y te elegí.» No temas, pues yo estoy contigo; no mires con desconfianza, pues yo soy tu Dios; yo te he dado fuerzas, he sido tu auxilio, y con mi diestra victoriosa te he sostenido.
Yo, Yavé, soy tu Dios; te tomo de la mano y te digo: No temas, que yo vengo a ayudarte. No temas, raza de Jacob, más indefensa que un gusano. Yo soy tu socorro, dice Yavé, el Santo de Israel es el que te rescata.
Los pobres y los humildes buscan agua pero no encuentran, y se les seca la lengua de sed. Pero yo, Yavé, los escucho; yo, Dios de Israel, no los abandonaré. Haré brotar ríos en los cerros pelados y vertientes en medio de los valles. Convertiré el desierto en lagunas y la tierra seca en manantiales. Plantaré en el desierto cedros, acacias, arrayanes y olivares. En la estepa plantaré cipreses, olmos y alerces para que todos vean y sepan, miren y comprendan que esto lo ha hecho la mano de Yavé y lo ha creado el Dios Santo de Israel.
He aquí a mi siervo a quien yo sostengo, mi elegido, al que escogí con gusto. He puesto mi Espíritu sobre él, y hará que la justicia llegue a las naciones.
Así habla Yavé, que creó los cielos y los estiró, que moldeó la tierra y todo lo que sale de ella, que dio aliento a sus habitantes y espíritu, a los que se mueven en ella.
Yo, Yavé, te he llamado para cumplir mi justicia, te he formado y tomado de la mano, te he destinado para que unas a mi pueblo y seas luz para todas las naciones. Para abrir los ojos a los ciegos, para sacar a los presos de la cárcel, y del calabozo a los que yacen en la oscuridad. ¡Yo soy Yavé! ¡Ese es mi Nombre!, no daré mi gloria a otros ni mi honor a los ídolos. (Isaias, 41)
Señor, a quién iremos... Solo tú tienes Palabras de Vida!!!

28 de octubre de 2008

Humildad

Tratemos, en primer lugar, de la humildad. He leído páginas maravillosas en el libro que te he hablado otras veces. Dice el autor "que nadie puede turbar al humilde, que él posee la paz inmutable porque se ha precipitado en tal abismo que nadie irá allí a buscarle". Dice también "que el humilde encuentra la satisfacción más grande de su vida en el sentimiento de su impotencia ante Dios".
Francisca, el orgullo es una pasión que no se elimina de golpe. Hay, es cierto, algunos actos heroicos de humildad, como se lee en la vida de los santos, que si no lo destruyen radicalmente lo dejan, al menos, bastante debilitado. Pero, fuera de estos casos, hay que matarlo día a día.
"Quotidie Morior" exclamaba San Pablo. Muero todos los días. Francisca, esta doctrina de morir a uno mismo es indiscutiblemente una ley obligatoria para toda alma cristiana desde que Jesucristo afirmó: "El que quiera venir detrás de mí, que tome su cruz y se niegue a sí mismo" (Lc. 9, 23)
Esta doctrina de aparente austeridad se transforma en suavidad deliciosa cuando se contempla el término de esta muerte: la vida de Dios que sustituye nuestra vida de pecado y de miserias. San Pablo quería decir esto mismo cuando escribía: "Despojaos del hombre viejo con todas sus obras y revestíos del nuevo... según la imagen del Creador"...

Si me preguntaran por el secreto de la felicidad, diría que consiste en desentenderse de nosotros mismos, en negarse constantemente. He aquí un método eficaz para vencer el orgullo: matarlo de hambre. Mira, el orgullo es amor propio. Pues bien; el amor de Dios debe ser tan fuerte que anule por completo nuestro amor propio. San Agustín dice que existen en nosotros dos ciudades: la ciudad de Dios y la mía. Cuanto más crezca la primera más disminuirá la segunda. Un alma que viva de fe, bajo la mirada de Dios, que posea aquel ojo puro de que habla Cristo en el Evangelio (Mt. 6, 22) es decir, esa pureza de intención que sólo ve a Dios en todas las cosas, esa alma vivirá también en humildad y reconocerá los dones que ha recibido porque la humildad es la verdad. El alma nada se apropia. Todo se lo atribuye a Dios como hacía la Santísima Virgen.
Coloca entonces tu miseria como María Magdalena a los pies del divino Maestro y suplicale que te libre de ella. ¡Le agrada tanto ver que un alma reconoce su fragilidad! En ese momento, como decía una gran santa, el abismo de la inmensidad de Dios se encuentra frente por frente del abismo de la nada de la criatura y Dios abraza esa nada.
Querida, no es orgullo pensar que no te gusta la vida fácil. Pienso ciertamente que Dios quiere que tu vida se desarrolle en una atmósfera donde se respire aire divino. Mira, me causan profunda compasión las almas que no saben vivir por encima de este mundo y de las cosas superficiales. Viven esclavizadas y quisiera decirles: Sacudid el yugo que os oprime. ¿Por qué no rompéis esos lazos que os tienen prisioneras y os sujetan a cosas que valen menos que vosotras?.

Sólo poseen la felicidad en este mundo los que, despreciándose y olvidándose de sí, eligieron la cruz por herencia. Qué dulce paz reina en el alma cuando busca su alegría en el dolor.

...Para conseguir el ideal del alma es necesario vivir vida sobrenatural. Es decir no debemos obrar nunca naturalmente. Hay que ser conscientes de que Dios mora en nuestro interior y que hay que realizar con Él todas las cosas. Dejamos de ser entonces superficiales, incluso en nuestras acciones más ordinarias, porque nuestra vida ya no está inmersa en ellas. Las supera. Un alma sobrenatural no trata nunca con las causas segundas sino solamente con Dios. Entonces, su vida se simplifica, se asemeja a la vida de los Bienaventurados, se libera de sí misma y de todas las cosas. Para ella todo se reduce a la unidad, a ese único necesario de que hablaba el divino Maestro a la Magdalena (Lc. 10, 42). Es un alma realmente grande y libre porque tiene su voluntad inmersa en la voluntad divina.
Sor Isabel de la Trinidad
Carta a Francisca Sourdon

26 de octubre de 2008

Octubre, mes de las Misiones

Ven y Sígueme...

Desde antes de formarte aún,
en mi mente te tenía ya,
ya tenía asignado para tí tu llamado,
y ahora a tí te toca actuar,
dar el paso que tenés que dar,
deja todo, tomá tu Cruz y sígueme

Ven y Sígueme, no mires atrás
que delante está el Reino,
mi Reino de paz... ¡Ven y Sígueme!
¡VEN Y SÍGUEME!

Es tan grande mi amor por tí,
para que pudieras tu vivir
mi sangre clavado en la Cruz te ofrecí
Ahora esta es tu desición
sabés lo que para tí es mejor
recuerda que por siempre
estaré junto a tí

Ven y Sígueme, no mires atrás
que delante está el Reino,
mi Reino de paz... ¡Ven y Sígueme!
¡VEN Y SÍGUEME!

Boomp3.com

INFANCIA Y ADOLESCENCIA MISIONERA

Es la Obra Misional Pontificia De los Niños y para los Niños. Esta Obra presta un Servicio para la animación misionera de los niños y para que adquieran una conciencia misionera, de compartir con los niños y adolescentes de todo el mundo, su fe y sus bienes materiales.

Objetivos de la Infancia Misionera
*Ayudar a despertar la conciencia misionera universal de los niños y adolescentes, de modo que los niños ayuden a los niños, con sus oraciones, sacrificios y aportaciones materiales. *Profundizar en la dimensión misionera que brota del bautismo, favoreciendo así la iniciación cristiana de los niños y adolescentes a la misión de la Iglesia.
*Promover la conciencia y el compromiso misionero de los niños y adolescentes
*Motivar a los niños a compartir la fe y los medios materiales con los niños de las regiones y de las Iglesias más necesitadas
*Promover las vocaciones misioneras
*Colaborar con los padres, catequistas y profesores en la formación misionera universal y la educación de los niños y adolescentes.
Valores de la Infancia y Adolescencia Misionera
*Hace que el niño y el adolescente vivan la experiencia de la generosidad y de la solidaridad.
*Desarrolla la afectividad del niño y del adolescente, preocupándose por otros.
*Contribuye a que los niños y adolescentes vivan la experiencia del esfuerzo y la superación. *Inicia al niño y al adolescente en el descubrimiento de ser hijo de Dios y hermano de los hombres.

Organización en el grupo
Los grupos de la IAM viven y obran como fermento misionero (ayudar a que los demás también sean misioneros) en su escuela, en su familia y en su comunidad. Los grupos se van formando con los niños católicos de 4 a 14 años que muestren interés en ser miembros activos. Se organizan grupos de 12, a ejemplo de los 12 apóstoles con Jesús, agrupados por edades: de 4 a 6 años: "Corazones Ardientes"; de 7 a 9 años: "Manos Abiertas"; de 10 a 12 años: "Pies Ligeros" de 12 a 16: "Sal de tu Tierra".
Cada uno de los niños es protagonista del desarrollo de la tarea y de su grupo. Cada niño de la IAM debe llevar su cuaderno misionero donde irá anotando los temas de las reuniones, con sus ilustraciones y además con sus compromisos, el cual será revisado con frecuencia por el niño guía y el animador.
Se elige a uno que hace las veces de guía y colabora especialmente con el animador, recibiendo el nombre de "niño guía"; quien junto con el animador, prepara y dirige el encuentro semanal, hace que todos los niños, participen activamente y cumplan sus compromisos. Ora por los niños de su propio grupo.También puede ayudar a delegar entre los demás miembros las responsabilidades de secretaría, tesorería, animación y recreación.

Encuentro Semanal
Como los Apóstoles que, antes de ir al a misión, se reunían con Jesús para escucharle, entender su mensaje y comprometerse con El, de la misma manera, los niños se reúnen cada semana para hacerse amigos, discípulos y apóstoles de Jesús.
La organización de los encuentros es la siguiente: el mes entero (4 sábados) se dedica a un tema (o valor) en particular, por ejemplo la parabola del buen samaritano. Todos los niños trabajarán el mismo tema, pero como cada grupo de edades tiene un animador, éste se encargará de adaptarlo a las edades de sus niños. Deberá formular cada encuentro adaptandolos para que sean adecuados a cada edad.
El primer encuentro se dedica a la Catequesis
el animador presenta el tema a trabajar durante el mes (ya adaptado a las edades de sus niños), al finalizar el encuentro se comparte y se hace una puesta en común de lo trabajado, todos los niños juntos. Siempre terminamos con un momento de oración.
El segundo encuentro se dedica a la Proyección Misionera, cada animador motiva a los niños a preparar una misión concreta teniendo en cuenta el valor trabajado en el encuentro anterior. Se prepara la misión, por ejemplo si es una visita a un hogar de ancianos los mas pequeños hacen cartas, dibujos, los mas grandes pueden prepara cantos, animaciones, dinámicas.
El tercer encuentro es la Misión. Este día concretamos la misión preparada, antes de salir hacemos una oración y ¡Jesús nos envia!
El cuarto encuentro es la Comunión Misionera. Este día compartimos todos juntos lo vivido y aprendido con respecto al valor trabajado y a la experiencia de misión.
¿Qué hacen los niños y adolescentes en la reunión?
*Se encuentran con su amigo Jesús
*Comparten sus experiencias e iniciativas misioneras.
*Escuchan la Palabra de Dios y comparten la oración por las misiones
*Estudian el tema o realizan la actividad que corresponde al encuentro
*Se comprometen a una actividad concreta para realizarla a lo largo de la semana.
*Cantan, juegan y oran

A mis pequeños GRANDES misioneros, de la IAM (Infancia y Adolescencia Misionera), los animo en este mes de las misiones a continuar con ánimo y esperanza, con esa "fe que contagia" a seguir anunciando lo "que habeis recibido gratis", sigan fieles al llamado que recibieron de Jesús, de ser sus amigos, sus discipulos, sus seguidores....
Estos son mis PEQUEÑOS misioneros, que se animan a dar desde ya la vida por Jesús... ellos OPTARON POR JESÚS, OPTARON POR DAR LA VIDA, LLEVAR AMOR, SEMBRAR ESPERANZA, FE, COMPARTIR ALEGRIAS Y TRISTEZAS...
Para mi como animadora es una gracia enorme, aprendo mucho de ellos, de su simpleza, su generosidad y disposición, ¡GRACIAS por todo lo que me enseñan! Ánimos pequeños que "no hay Amor mas grande que el que da la vida por los Amigos"... Sigan adelante, recuerden que "Ustedes son la luz del mundo"
Los niños en la Misa del envio misionero y recibian la Cruz

Los niños con nuestro parroco, el P. Francisco




María de la Paz ("Chuchi") y Juancito, con el P. Fernando, (Ascesor de la IAM-Tucuman)


Julieta: la misionera mas pequeña (3años)









El payaso animando el "Chocolate" en el Club

25 de octubre de 2008

Pon tus ojos en Él, apóyate en Él y luego entrégale tu alma

Pienso que los santos son almas que se olvidan de constantemente de sí mismas y que se pierden de tal forma en su Amado, sin replegarse sobre sí mismas y sin mirar a las criaturas, que pueden decir con San Pablo: "Ya no vivo yo, es Cristo quien vive en mí". Para llegar a esta transformación no cabe duda que hay que inmolarse.

Pues pon tus ojos en Él, apóyate en Él y luego entrégale tu alma.
Dile que solo quieres amarle, que Él lo haga todo en tí por que tú eres demasiado pequeña. ¡Es tan bueno ser un hijo pequeño de Dios, dejarse llevar siempre por Él, descansar en su Amor! Pidámosle mucho esta gracia de la sencillez y del abandono (Sor Isabel - Carta 157)

¿Verdad que se está bien a su lado?, Sabes, Él es mi Infinito, en Él amo, soy amada y lo tengo todo. Unión sólida y profunda." (Carta 109)

24 de octubre de 2008

Señor, ¿Qué quieres que haga?

Señor, ¿qué quieres que haga?
¿Dónde puedo servirte?
¿Dónde puedo sembrar?
Atento estaré a tu llamado,
Atento Señor a Ti.

Puedo ser pescador,
tirar la red del amor y confiar en Ti.
Puedo ser sembrador,

tirar la semilla
y cuidar la tierra por Ti.

Y para Ti lo mejor de mis días,
Para Ti mi alegría y mi paz,
Para Ti mi cansancio del día,
Para mi, Señor, tu voluntad.

Señor, ¿qué quieres que haga?
¿Dónde puedo servirte?
¿Dónde puedo sembrar?
Mis manos serás tus manos,
Mi boca hablará por Ti.

Quédate junto a mí, quédate con nosotros,
Que nada es posible sin ti.

Oh Señor de la cruz,
Creador de la vida,
Nada es posible sin Ti.

Que sin Ti es tan grande el vacío,
Sin Ti viene la soledad,
Tú eres luz que ilumina el camino
Que se haga, Señor, tu voluntad
Tu voluntad


Señor, ¿qué quieres que haga?
¿Dónde puedo servirte?
¿Dónde puedo sembrar?
Atento estaré a tu llamado,
Atento Señor a Ti.

Boomp3.com

23 de octubre de 2008

"Sean como los pajaros"

Jesús dijo también a sus discipulos: "No se preocupen por la vida pensando: ¿qué vamos a comer? No se inquieten por el cuerpo: ¿con qué nos vamos a vestir? Porque la vida es mas que el alimento, y el cuerpo mas que el vestido.

Miren las aves; no siembran ni cosechan, no tienen despensa ni granero, y sin embargo, Dios las alimenta. ¡Cuánto mas valen ustedes que las aves!...

Miren los lirios, que no hilan ni tejen. Pues bien, yo les declaro que ni el mismo Salomón, con todo su lujo, se vistió como uno de ellos. Y si Dios en el campo da tan lindo vestido a la hierba que hoy florece y mañana se hechará a al fuego, cuánto mas hará por ustedes, gente de poca fe.

Así pues, ustedes no anden buscando qué comer ni qué beber, y no estén inquietos. Que por todas esas cosas se afanan los gentiles del mundo; y ya sabe vuestro Padre que tienen la necesidad de eso.
Por lo tanto, trabajen por su Reino, y él les dará todas esas cosas por añadidura.

"No temas, pequeño rebaño, porque a vuestro Padre le ha parecido bien daros a vosotros el Reino" (Lc. 12, 22)

22 de octubre de 2008

Es voz de Dios...

Si me despierta y saca de la mediocridad, si compromete y complica mi vida, pero la llena y da sentido..., es voz de Dios.
Si me hace salir de mi tierra, de mi pequeña isla o mar y me lanza al mundo entero..., es voz de Dios.
Si llama al corazón, al amor, a la generosidad, a la ilusión..., no al miedo ni al temor..., es voz de Dios.
Si me invita a ser profundamente feliz y a hacer felices a los demás... si habla el lenguaje de la confianza, del Padre a su hijo..., es voz de Dios.
Si me hace descubrir la propia realidad de pobreza, pero también lo que puedo hacer con su ayuda..., es voz de Dios.
Si me va liberando de cosas, de mi egoísmo, de mí mismo; si rompe mis planes, como le ocurrió a la Virgen..., es voz de Dios.
Si no me saca de este mundo, pero me hace estar en él como levadura, sal, luz..., es voz de Dios.
Si me invita a acercarme, a estar y a sentir a los más pobres, a dar vida, alegría, esperanza, plenitud, sentido..., es voz de Dios.
Si no tiene nada que ver con el dinero, el poder, o la fama..., es voz de Dios.
Si no me llena de palabras para avasallarme, sino que en ocasiones calla y hace silencio invitándome a la reflexión, a la búsqueda humilde y a la oración paciente.... es voz de Dios.
Si esa voz va germinando en mí lentamente, como la semilla en el surco, si me invita a centrarme en Cristo, a seguirle, a convivir con El, a ser su amigo..., es voz de Dios.
Si es como un eco evangélico, si en la oración no puedo sacármelo del pensamiento..., es voz de Dios.
Si es para extender su Reino, mejorar el mundo, hacerlo más humano, anunciar a Cristo y su Buena Nueva y no para anunciarme a mí mismo..., es voz de Dios.
Si cada vez soy más feliz siguiendo la llamada..., es voz de Dios.

19 de octubre de 2008

Teresa de los Andes



15 de octubre de 2008

Un alma en Dios escondida

Si el amor que me tenéis,
Dios mío, es como el que os tengo,
Decidme: ¿en qué me detengo?
O Vos, ¿en qué os detenéis?

Alma, ¿qué quieres de mí?
- Dios mío, no más que verte.
- Y ¿qué temes más de ti?
- Lo que más temo es perderte.

Un alma en Dios escondida
¿qué tiene que desear,
sino amar y más amar,
y en amor toda escondida
tornarte de nuevo a amar?

Un amor que ocupe os pido,
Dios mío, mi alma os tenga,
para hacer un dulce nido
adonde más la convenga.

Santa Teresa de Jesús
Coloquio amoroso

14 de octubre de 2008

La ciencia del Amor

“Hermana querida, tú querrías escuchar los secretos que Jesús confía a tu hijita. Yo sé que esos secretos te los confía también a ti, pues fuiste tú quien me enseñó a recoger las enseñanzas divinas. Sin embargo, trataré de balbucir algunas palabras, aunque siento que a la palabra humana le resulta imposible expresar ciertas cosas que el corazón del hombre apenas si puede vislumbrar...
No creas que estoy nadando entre consuelos. No
, mi consuelo es no tenerlo en la tierra. Sin mostrarse, sin hacerme oír su voz, Jesús me instruye en secreto; no lo hace sirviéndose de libros, pues no entiendo lo que leo. Pero a veces viene a consolarme una frase como la que he encontrado al final de la oración (después de haber aguantado en el silencio y en la sequedad): «Este es el maestro que te doy, él te enseñará todo lo que debes hacer. Quiero hacerte leer en el libro de la vida, donde está contenida la ciencia del amor».
¡La ciencia del amor! ¡Sí, estas palabras resuenan dulcemente en los oídos de mi alma! No deseo otra ciencia. Después de haber dado por ella todas mis riquezas, me parece, como a la esposa del Cantar de los Cantares, que no he dado nada todavía... (Cf. Cant 8,7) Comprendo tan bien que, fuera del amor, no hay nada que pueda hacernos gratos a Dios, que ese amor es el único bien que ambiciono.

Jesús se complace en mostrarme el único camino que conduce a esa hoguera divina . Ese camino es el abandono del niñito que se duerme sin miedo en brazos de su padre... «El que sea pequeñito, que venga a mí» (Prov 9,4), dijo el Espíritu Santo por boca de Salomón. Y ese mismo Espíritu de amor dijo también que «a los pequeños se les compadece y perdona» (Sab 6,7). Y, en su nombre, el profeta Isaías nos revela que en el último día «el Señor apacentará como un pastor a su rebaño, reunirá a los corderitos y los estrechará contra su pecho» (Is. 40,11). Y como si todas esas promesas no bastaran, el mismo profeta, cuya mirada inspirada se hundía ya en las profundidades de la eternidad, exclama en nombre del Señor: «Como una madre acaricia a su hijo, así os consolaré yo, os llevaré en brazos y sobre las rodillas os acariciaré» (Is 66, 12-13).
Sí, madrina querida, ante un lenguaje como éste, sólo cabe callar y llorar de agradecimiento y de amor... Si todas las almas débiles e imperfectas sintieran lo que siente la más pequeña de todas las almas, el alma de tu Teresita, ni una sola perdería la esperanza de llegar a la cima de la montaña del amor, pues Jesús no pide grandes hazañas, sino únicamente abandono y gratitud, como dijo en el salmo XLIX: «No aceptaré un becerro de tu casa ni un cabrito de tus rebaños, pues las fieras de la selva son mías y hay miles de bestias en mis montes; conozco todos los pájaros del cielo... Si tuviera hambre, no te lo diría, pues el orbe y cuanto lo llena es mío. ¿Comeré yo carne de toros, beberé sangre de cabritos?... Ofrece a Dios sacrificios de alabanza y de acción de gracias» (Sal 49, 9-14).

He aquí, pues, todo lo que Jesús exige de nosotros. No tiene necesidad de nuestras obras, sino sólo de nuestro amor. Porque ese mismo Dios que declara que no tiene necesidad de decirnos si tiene hambre, no vacila en mendigar un poco de agua a la Samaritana. Tenía sed... Pero al decir: «Dame de beber» (Jn 4,7), lo que estaba pidiendo el Creador del universo era el amor de su pobre criatura. Tenía sed de amor...
Sí, me doy cuenta, más que nunca, de que Jesús está sediento. Entre los discípulos del mundo, sólo encuentra ingratos e indiferentes, y entre sus propios discípulos ¡qué pocos corazones encuentra que se entreguen a él sin reservas, que comprendan toda la ternura de su amor infinito!”

Santa Teresita de Lisieux
Historia de un alma-Capítulo IX

11 de octubre de 2008

Laudem Gloriae

"¡Cómo me gustaría consolar a mi Maestro manteniéndome incesantemente unida a Él!
Mi mayor sueño consiste en ser Alabanza de su Gloria...
Ésta es mi vocación aquí en el destierro mientras espero ir a cantar el Sanctus eterno en la ciudad de los santos. Pero eso exige una gran fidelidad, ya que para ser alabanza de gloria, hay que estar muerta a todo lo que no sea Él..."
(Sor Isabel Carta 232)

Una alabanza de gloria es...

Un alma que mora en Dios, y que le ama con amor puro y desinteresado.
Un alma que le ama sin buscarse a sí misma en las dulzuras de ese amor.
Un alma que le ama independientemente de todos sus dones.
Un alma que le ama aunque no hubiese recibido nada de Él.
Un alma que se entrega totalmente a hacer su voluntad.

Un alma que no quiere sino lo que Dios quiere.

Una lira silenciosa, dócil al toque misterioso del Espíritu,
que al tañer la cuerda del sufrimiento produce sonidos melodiosos.
Un alma cuyos tejidos conmueven deliciosamente el corazón de Dios.
Un alma que fija en Dios su mirada con fe y simplicidad.

Un abismo sin fondo donde el Dios escondido puede expansionarse.

Un espejo que refleja todo lo que Dios es.
Un cristal en el que Dios puede irradiar y contemplar sus perfecciones.
Un espejo donde Dios contempla su propio resplandor.
Un alma que permite al Ser Divino saciar en ella su necesidad de dar.

Un alma donde Dios comunica todo lo que Él es y tiene.

Un alma que canta la alabanza de todos los dones de Dios.
Un alma que vive en continua acción de gracias.
Un eco del "Sanctus" eterno que en el cielo se canta.
Un himno de alabanza en el cielo del alma.

Un alabanza de gloria es ya el oficio que ejercerá en la eternidad.

Un alabanza de gloria nunca interrumpe su cántico,
porque vive bajo la acción del Espíritu que lo hace todo en ella.
Un alabanza de gloria está siempre cantando.
Un alabanza de gloria está siempre alabando.

Un alabanza de gloria se transforma totalmente en alabanza y amor.

Un alabanza de gloria siente verdadera pasión por la gloria de su Dios.
Un alabanza de gloria en el cielo del alma es amor.
Es alabanza de gloria a la Santísima Trinidad.
Es alabanza de amor a nuestra Madre Inmaculada.

Una alabanza de gloria romperá el velo del dulce encuentro

para ser introducidos en los atrios eternos.
Un alabanza de gloria cantará en el seno del Amor Infinito
y Dios nos dará "el nombre nuevo prometido al vencedor".
Y ese nombre será: ¡Laudem Gloriae! ¡Alabanza de su Gloria!

9 de octubre de 2008

Por Tí Jesús



¡Jesús está ahí con su Cruz! Al privilegiarte con su amor quiere hacerte semejante a Él.
¿Por qué te vas a asustar de no poder llevar esa cruz sin desfallecer? Jesús cayó hasta tres veces en el camino del Calvario, y tú, pobre niñita, ¿no vas a parecerte a tu esposo, no querrás caer cien veces, si es necesario para mostrarle tu amor levantándote con mas fuerzas que antes de la caida?...
Santa Teresita


5 de octubre de 2008

Alianza

En la pobreza o la riqueza, te amaré
en la salud o en la enfermedad yo te amaré
en la tristeza o la alegría,
la tormenta o en la Paz,
ante todo y sobre todo, te amaré.

TÚ ME AMARÁS, YO TE AMARÉ
ALIANZA ETERNA ENTRE TÚ Y YO.
TÚ ME AMARÁS, YO TE AMARÉ
HASTA QUE LA MUERTE NOS UNA MAS

En las buenas o en las malas,
te amaré
en el pecado o en la gracia,
te amaré
en la noche o en el día
la fuerza o la debilidad
ante todo y sobre todo,
te amaré.

Tú me amarás, yo te amaré
alianza eterna entre tú y yo.
Tú me amarás, yo te amaré
hasta que la muerte nos una más


Boomp3.com

4 de octubre de 2008

La confianza...

LA CONFIANZA, SÓLO LA CONFIANZA,
ES LA QUE DEBE CONDUCIRNOS AL AMOR.

Mi pequeñez y mi pobreza es lo que agrada a mi Dios,
y mi confianza ciega en su misericordia.

Cuanto más débil se es, tanto más cerca se está
de este amor consumidor y transformante.
Permanecer débil, sin fuerzas, no deseando brillar,
nos hará pobres, y Jesús irá a buscarnos.

Puesto que vemos el camino que nos lleva hacia Dios,
entreguémonos a él, corramos juntos...

La confianza - Santa Teresita
(adaptación carta 17-IX - 1896
Hna. Elizabeth )

2 de octubre de 2008

Soy un pobre pajarillo, pero con ojos y corazón de águila

¿Cómo puede aspirar a la plenitud del amor un alma tan imperfecta como la mía?
¡Oh mi primero, mi único Amigo! Tú a quien únicamente amo, dime, ¿qué misterio es este?, ¿Por qué no reservas esas inmensas aspiraciones para las almas grandes, para las águilas que moran en las alturas?
Yo me considero un pobre pajarillo cubierto solamente de ligero plumón; no soy un águila, pero poseo sus ojos y su corazón... ¡Sí, a pesar de mi extrema pequeñez, me atrevo a fijar la mirada en el Sol divino, el Sol del amor, y ardo en deseos de elevarme hasta él, y mi corazón siente en sí todas las aspiraciones del águila...
El pajarito querría volar hacia ese sol brillante, que facina sus ojos, querría imitar a sus hermanas águilas, a quienes ve elevarse hasta el horno ardiente de la Santísima Trinidad... ¡Ay! todo lo que puede hacer es agitar sus alitas; pero echar a volar, eso no está en la pequeñez de su poder. ¿Qué va a ser, de él? ¿Morirá de dolor al verse tan impotente? De ninguna manera.
El pajarito ni siquiera se va a afligir. Con audaz confianza quiere seguir contemplando fijamente a su divino Sol: nada será capaz de atemorizarlo, ni el viento, ni la lluvia, y si nubes oscuras llegan a esconder el Astro de Amor, el pajarito no cambiará de lugar, porque sabe que detrás de las nubes, su Sol sigue brillando, sin que su esplendor pueda eclipsarse ni un instante.
Es verdad que, a veces, el corazón del pajarito se ve envuelto en la tormenta. Le parece no creer que exista otra cosa que las nubes que lo rodean: es el momento de la alegria perfecta para la pobrecita y débil criatura. ¡Qué dicha quedarse ahí a pesar de todo, no apartar la mirada de la luz invisible que se sustrae a su fe!
Jesús, comprendo tu amor por el pajarito hasta este momento, puesto que no se aleja de ti. Pero tú sabes, y yo también lo sé, que con frecuencia, la imperfecta criaturita, aunque permaneciendo en su lugar (es decir bajo los rayos del Sol), se deja distraer un poco de su única ocupación: picotea una semillita, corre tras un gusanito, o chapotea en un charquito y se moja sus plumas apenas formadas, ve una flor que le gusta y su diminuto espíritu se ocupa en esa flor; en una palabra, ya no puede planear como las águilas, el pobre pajarito se ocupa de las bagatelas de la tierra.
Sin embargo, después de todas sus travesuras, el pajarillo, en vez de ir a esconderse en un rincón para llorar su miseria y morirse de arrepentimiento, se vuelve hacia su amado Sol, expone a sus rayos bienhechores sus alitas mojadas, gime como la golondrina; y, en su dulce canto, confía y cuenta detalladamente sus infidelidades, pues, en su temerario abandono, piensa que adquirirá así un mayor dominio, que atraerá mas plenamente el amor de Aquel que no vino a llamar a los justos sino a los pecadores.
Y si el Astro adorado sigue sordo a los gorjeos lastimeros de su criaturita, si sigue oculto, pues bien, entonces la criaturita seguirá allí mojada, aceptará estar aterida de frío, y seguirá alegrándose de ese sufrimiento que en realidad ha merecido.
¡Qué feliz, Jesús, es tu pajarito de ser débil y pequeño! Pues ¿qué sería de él si fuera grande...? Nunca tendría la audacia de comparecer en tu presencia, de dormitar delante de ti. Sí, ésta es también otra debilidad del pajarito cuando quiere mirar fijamente al Sol divino y las nubes no le dejan ver ni un solo rayo: a pesar suyo, sus ojitos se cierran, su cabecita se esconde bajo el ala, y el pobrecito se duerme creyendo seguir mirando fijamente a su Astro querido. Pero al despertar, no se desconsuela, su corazoncito sigue en paz. Y vuelve a comenzar su oficio de amor. Invoca a los ángeles y a los santos, que se elevan como águilas hacia el Foco devorador, objeto de sus anhelos, y las águilas, compadeciéndose de su hermanito, le protegen y defienden y ponen en fuga a los buitres que quisieran devorarlo.
El pajarito no teme a los buitres, imágenes de los demonios, pues no está destinado a ser su presa, sino la del Aguila que él contempla en el centro del Sol del amor.
¡Oh, Verbo divino!, tú eres el Aguila adorada que yo amo, la que me atrae. Eres tú quien, lanzándote hacia la tierra del exilio, has querido sufrir y morir a fin de atraer a las almas hasta el centro del Foco eterno y ardiente de la Trinidad Santísima. Eres tú quien, remontándote hacia la Luz inaccesible que será ya para siempre tu morada, sigues viviendo en este valle de lágrimas, escondido bajo las apariencias de una blanca hostia...
Aguila eterna, tú quieres alimentarme con tu sustancia divina, a mí, pobre criatura, que volvería a la nada si tu mirada divina no me diese la vida a cada instante.
Jesús, en el exceso de mi gratitud, déjame, decirte que tu amor llega hasta la locura... ¿Cómo quieres que, ante esa locura, mi corazón no se lance hacia ti? ¿Cómo podría tener mi confianza tener algún límite?
Yo sé que también los santos hicieron locuras por ti, que hicieron obras grandes porque ellos eran águilas.
Jesús, yo soy demasiado pequeña para hacer obras grandes..., y mi locura consiste en esperar que tu amor me acepte como víctima... Mi locura consiste en suplicar a las águilas mis hermanas que me obtengan la gracia de volar hacia el Sol del amor con las propias alas del Aguila divina...
Durante todo el tiempo que tú quieras, Amado mío, tu pajarito seguirá sin fuerzas y sin alas, seguirá con los ojos fijos en ti. Quiere ser fascinado por tu mirada divina, quiere ser presa de tu amor.
Un día, así lo espero, Aguila adorada, vendrás a buscar a tu pajarillo; y, remontándote con él hasta el Foco del amor, lo sumergirás por toda la eternidad en el ardiente Abismo de ese amor al que él se ofreció como víctima...

La pequeñísima sor Teresa
del Niño Jesús de la Sta. Faz