11 de octubre de 2008

Laudem Gloriae

"¡Cómo me gustaría consolar a mi Maestro manteniéndome incesantemente unida a Él!
Mi mayor sueño consiste en ser Alabanza de su Gloria...
Ésta es mi vocación aquí en el destierro mientras espero ir a cantar el Sanctus eterno en la ciudad de los santos. Pero eso exige una gran fidelidad, ya que para ser alabanza de gloria, hay que estar muerta a todo lo que no sea Él..."
(Sor Isabel Carta 232)

Una alabanza de gloria es...

Un alma que mora en Dios, y que le ama con amor puro y desinteresado.
Un alma que le ama sin buscarse a sí misma en las dulzuras de ese amor.
Un alma que le ama independientemente de todos sus dones.
Un alma que le ama aunque no hubiese recibido nada de Él.
Un alma que se entrega totalmente a hacer su voluntad.

Un alma que no quiere sino lo que Dios quiere.

Una lira silenciosa, dócil al toque misterioso del Espíritu,
que al tañer la cuerda del sufrimiento produce sonidos melodiosos.
Un alma cuyos tejidos conmueven deliciosamente el corazón de Dios.
Un alma que fija en Dios su mirada con fe y simplicidad.

Un abismo sin fondo donde el Dios escondido puede expansionarse.

Un espejo que refleja todo lo que Dios es.
Un cristal en el que Dios puede irradiar y contemplar sus perfecciones.
Un espejo donde Dios contempla su propio resplandor.
Un alma que permite al Ser Divino saciar en ella su necesidad de dar.

Un alma donde Dios comunica todo lo que Él es y tiene.

Un alma que canta la alabanza de todos los dones de Dios.
Un alma que vive en continua acción de gracias.
Un eco del "Sanctus" eterno que en el cielo se canta.
Un himno de alabanza en el cielo del alma.

Un alabanza de gloria es ya el oficio que ejercerá en la eternidad.

Un alabanza de gloria nunca interrumpe su cántico,
porque vive bajo la acción del Espíritu que lo hace todo en ella.
Un alabanza de gloria está siempre cantando.
Un alabanza de gloria está siempre alabando.

Un alabanza de gloria se transforma totalmente en alabanza y amor.

Un alabanza de gloria siente verdadera pasión por la gloria de su Dios.
Un alabanza de gloria en el cielo del alma es amor.
Es alabanza de gloria a la Santísima Trinidad.
Es alabanza de amor a nuestra Madre Inmaculada.

Una alabanza de gloria romperá el velo del dulce encuentro

para ser introducidos en los atrios eternos.
Un alabanza de gloria cantará en el seno del Amor Infinito
y Dios nos dará "el nombre nuevo prometido al vencedor".
Y ese nombre será: ¡Laudem Gloriae! ¡Alabanza de su Gloria!

3 comentarios:

Yajaire de DIOS dijo...

Hola buen domingo AMIGA, ya he rezado por ti a la virgen del Pilar que ella te enseñe a ser "albanza de gloria"seamos alabanza de su amor en una continua oración al Creador, solo asi podremeos llegar a ser una Alabanza de su amor.almas comtemplativas allí está nuestro ideal.
un abrazo grande.
yajaire

gueRRera de la LUZ dijo...

El nombre nuevo prometido al vencedor...

Dios mio cuánto nos queda aún para ser una verdadera alabanza de Gloria, nuestro auténtico destino.

Que nos dejemos empapar por el Espiritu Santo para que siga haciendo su obra en nosotros.

Agostina, un beso muy cariñoso cielo. Gracias por esta entrada maravillosa.

Veni Sancte Spiritus, veni per Mariam.

Silvia dijo...

HOAL!QUE BELLO ...!MUY BUENA MUSICA!
GRACIAS POR COMPARTIR ..
CARIÑOS-
SILVIA CLOUD