2 de octubre de 2008

Soy un pobre pajarillo, pero con ojos y corazón de águila

¿Cómo puede aspirar a la plenitud del amor un alma tan imperfecta como la mía?
¡Oh mi primero, mi único Amigo! Tú a quien únicamente amo, dime, ¿qué misterio es este?, ¿Por qué no reservas esas inmensas aspiraciones para las almas grandes, para las águilas que moran en las alturas?
Yo me considero un pobre pajarillo cubierto solamente de ligero plumón; no soy un águila, pero poseo sus ojos y su corazón... ¡Sí, a pesar de mi extrema pequeñez, me atrevo a fijar la mirada en el Sol divino, el Sol del amor, y ardo en deseos de elevarme hasta él, y mi corazón siente en sí todas las aspiraciones del águila...
El pajarito querría volar hacia ese sol brillante, que facina sus ojos, querría imitar a sus hermanas águilas, a quienes ve elevarse hasta el horno ardiente de la Santísima Trinidad... ¡Ay! todo lo que puede hacer es agitar sus alitas; pero echar a volar, eso no está en la pequeñez de su poder. ¿Qué va a ser, de él? ¿Morirá de dolor al verse tan impotente? De ninguna manera.
El pajarito ni siquiera se va a afligir. Con audaz confianza quiere seguir contemplando fijamente a su divino Sol: nada será capaz de atemorizarlo, ni el viento, ni la lluvia, y si nubes oscuras llegan a esconder el Astro de Amor, el pajarito no cambiará de lugar, porque sabe que detrás de las nubes, su Sol sigue brillando, sin que su esplendor pueda eclipsarse ni un instante.
Es verdad que, a veces, el corazón del pajarito se ve envuelto en la tormenta. Le parece no creer que exista otra cosa que las nubes que lo rodean: es el momento de la alegria perfecta para la pobrecita y débil criatura. ¡Qué dicha quedarse ahí a pesar de todo, no apartar la mirada de la luz invisible que se sustrae a su fe!
Jesús, comprendo tu amor por el pajarito hasta este momento, puesto que no se aleja de ti. Pero tú sabes, y yo también lo sé, que con frecuencia, la imperfecta criaturita, aunque permaneciendo en su lugar (es decir bajo los rayos del Sol), se deja distraer un poco de su única ocupación: picotea una semillita, corre tras un gusanito, o chapotea en un charquito y se moja sus plumas apenas formadas, ve una flor que le gusta y su diminuto espíritu se ocupa en esa flor; en una palabra, ya no puede planear como las águilas, el pobre pajarito se ocupa de las bagatelas de la tierra.
Sin embargo, después de todas sus travesuras, el pajarillo, en vez de ir a esconderse en un rincón para llorar su miseria y morirse de arrepentimiento, se vuelve hacia su amado Sol, expone a sus rayos bienhechores sus alitas mojadas, gime como la golondrina; y, en su dulce canto, confía y cuenta detalladamente sus infidelidades, pues, en su temerario abandono, piensa que adquirirá así un mayor dominio, que atraerá mas plenamente el amor de Aquel que no vino a llamar a los justos sino a los pecadores.
Y si el Astro adorado sigue sordo a los gorjeos lastimeros de su criaturita, si sigue oculto, pues bien, entonces la criaturita seguirá allí mojada, aceptará estar aterida de frío, y seguirá alegrándose de ese sufrimiento que en realidad ha merecido.
¡Qué feliz, Jesús, es tu pajarito de ser débil y pequeño! Pues ¿qué sería de él si fuera grande...? Nunca tendría la audacia de comparecer en tu presencia, de dormitar delante de ti. Sí, ésta es también otra debilidad del pajarito cuando quiere mirar fijamente al Sol divino y las nubes no le dejan ver ni un solo rayo: a pesar suyo, sus ojitos se cierran, su cabecita se esconde bajo el ala, y el pobrecito se duerme creyendo seguir mirando fijamente a su Astro querido. Pero al despertar, no se desconsuela, su corazoncito sigue en paz. Y vuelve a comenzar su oficio de amor. Invoca a los ángeles y a los santos, que se elevan como águilas hacia el Foco devorador, objeto de sus anhelos, y las águilas, compadeciéndose de su hermanito, le protegen y defienden y ponen en fuga a los buitres que quisieran devorarlo.
El pajarito no teme a los buitres, imágenes de los demonios, pues no está destinado a ser su presa, sino la del Aguila que él contempla en el centro del Sol del amor.
¡Oh, Verbo divino!, tú eres el Aguila adorada que yo amo, la que me atrae. Eres tú quien, lanzándote hacia la tierra del exilio, has querido sufrir y morir a fin de atraer a las almas hasta el centro del Foco eterno y ardiente de la Trinidad Santísima. Eres tú quien, remontándote hacia la Luz inaccesible que será ya para siempre tu morada, sigues viviendo en este valle de lágrimas, escondido bajo las apariencias de una blanca hostia...
Aguila eterna, tú quieres alimentarme con tu sustancia divina, a mí, pobre criatura, que volvería a la nada si tu mirada divina no me diese la vida a cada instante.
Jesús, en el exceso de mi gratitud, déjame, decirte que tu amor llega hasta la locura... ¿Cómo quieres que, ante esa locura, mi corazón no se lance hacia ti? ¿Cómo podría tener mi confianza tener algún límite?
Yo sé que también los santos hicieron locuras por ti, que hicieron obras grandes porque ellos eran águilas.
Jesús, yo soy demasiado pequeña para hacer obras grandes..., y mi locura consiste en esperar que tu amor me acepte como víctima... Mi locura consiste en suplicar a las águilas mis hermanas que me obtengan la gracia de volar hacia el Sol del amor con las propias alas del Aguila divina...
Durante todo el tiempo que tú quieras, Amado mío, tu pajarito seguirá sin fuerzas y sin alas, seguirá con los ojos fijos en ti. Quiere ser fascinado por tu mirada divina, quiere ser presa de tu amor.
Un día, así lo espero, Aguila adorada, vendrás a buscar a tu pajarillo; y, remontándote con él hasta el Foco del amor, lo sumergirás por toda la eternidad en el ardiente Abismo de ese amor al que él se ofreció como víctima...

La pequeñísima sor Teresa
del Niño Jesús de la Sta. Faz

5 comentarios:

Mariano dijo...

¿Cómo puede aspirar a la plenitud del amor un alma tan imperfecta como la mía?

Ya con la primer frase.... me quede boquiabierto.....

La musica, la imagen, todo da paz...

Q lindo blog....

Un beso grande!

Roberto dijo...

Excelente texto que traes a cuenta, espero visitarte màs seguido. Saludos!

Agostina dijo...

Mariano, y Roberto, bienvenidos, que encuentren aquí la paz de nuestro Señor
Saludos

Silvia dijo...

HOLA AGOS!BONITA Y DULCE MUSICA RECONFORTA EL ALMA..
EL TEXTO ES MUY PROFUNDO..
TU BLOG DERROCHA ESPIRITUALIDAD..
VISITARTE ES UNA ALABANZA A DIOS..
BENDICIONES.
CARIÑOS.
SILVIA CLOUD.

gueRRera de la LUZ dijo...

Este blog contiene un pozo de sabiduria... gracias Agostina.
Besos.