30 de noviembre de 2008

Vida contemplativa

¿Cuáles son los motivos que llevan a las almas a la vida claustral?

Hay almas generosas, a las que no les basta con el estricto cumplimiento del deber, almas ávidas de sacrificio y de abnegación.

Hay almas puras. ¿Qué ha hecho, pobre madre, esa hija tuya por la que lloras tantas lágrimas? El primer disgusto que te ha dado fue decirte que quiere abandonarte por Dios. Sí, hay almas que quieren expiar los pecados del mundo y que se ofrecen como víctimas por la salvación de las almas, a ejemplo de Jesús, que las llama...

Hay almas a las que Dios ha herido con su amor y que dicen: "Mi Jesús ha sufrido tanto por mí, que yo quiero devolverle amor por amor, que quiero sacrificarselo todo para consolarle. De ahora en adelante solo viviré en Él y para Él, a solas con mi Amado. Diré adios a todas las cosas de la tierra, para enterrarme con mi Esposo divino y compartir sus dolores en la vida mas austera"

Jesús, tu que me has elegido, consérvame pura y desprendida de todas las cosas de la tierra. Y luego, arréglalo todo, tómame pronto, consuela y da fuerzas a mi madre querida, dale fortaleza y valor, sostenla para este gran sacrificio. (Sor Isabel de la Trinidad - Diario Espiritual)

Estoy a tu puerta y llamo...




Que en este Adviento podamos preparar nuestros corazones, nuestra "casa" para alojar al Niño Jesús. Que nuestros corazones sean el pesebre donde él venga a nacer y habitar...
Él esta a la puerta... y llama...

28 de noviembre de 2008

Sígueme…

"Después Jesús salió y vio a un publicano llamado Leví,
que estaba sentado junto a la mesa de recaudación de impuestos,
y le dijo: "Sígueme".
Él, dejándolo todo, se levantó y lo siguió." Lc ,27-32

Jesús encuentra a Leví. Este se hallaba en su lugar de trabajo, trabajo poco honroso y peor mirado… Es la clase de hombre que 'desprestigiaría' a Aquél que se relacionara con Él… Pero Jesús le mira y le ve. Y tras el dinero y su fachada, ENCONTRÓ 'SU CORAZÓN', LE TOCÓ CON SU PALABRA Y LE GANÓ PARA ÉL.

Jesús sólo le dijo Sígueme, nada más… Y Leví dejándolo todo, se levantó y le siguió, sin más, sin coger nada, sin tardanza, sin volverse atrás.

"El hombre es creado para alabar, hacer reverencia y servir a su Criador y Señor" (San Ignacio de Loyola)… este es el fundamento de toda nuestra vida… una llamada de amor del mismo Dios, que en Cristo sale a nuestro encuentro, y nos llama a seguirle en el camino. Nuestra vida es sólo respuesta a esa predilección de Dios, que por pura gracia nos elige y nos llama para sí, para estar con Él.

Ante esta llamada se nos presentan muchas dificultades. Podemos no verla… a veces necesitamos que alguien nos levante la cabeza para poder verla. Tal vez sean las comodidades de la vida las que nos impidan seguir a Jesús. Alguna vez hemos sentido como Jesús pone su mirada en nosotros, pero hemos contestado que 'hoy no, tal vez otro día'. O como el joven espadachín, nos ha sorprendido la llamada y nos hemos puesto en guardia. Tenemos miedo de lo qué esa llamada pueda suponer en nuestra vida… PERO NO PODEMOS NEGAR EL ATRACTIVO DE ESA MIRADA DE JESÚS.

La respuesta a todas las dificultades la tenemos en Mateo. Es un hombre mayor, con la vida hecha, pero algo nuevo entra en su vida. Aparece algo que de repente le da una nueva luz. Con corazón sencillo, abierto se deja sorprender por la novedad del amor de Dios que le llama. Y al momento lo deja todo y le sigue.

La Presencia de Jesús toca toda nuestra vida y no podemos permanecer indiferentes ante su pretensión, QUIERE SER EL CENTRO DE NUESTRAS VIDAS. Mateo pone a Jesús en el centro de su vida, relativiza todo en torno a Él…'dejándolo todo, se levantó y lo siguió'.

Hagase en mi...


María, enseñanos a decir Sí...

Hagase en mi,
hagase en mi según lo que quieras de mi
hagase en mi
hagase en mi
hagase en mi según tu quieras
hagase en mi a tu manera


H
agase en mi como tu quieras
hagase en mi lo que tu quieras
hagase en mi...
hagase en mi...

Hagase en mi según lo que tu mas quieras
cueste lo que cueste

hagase en mi...
AYUDAME MADRE A ENCONTRAR
LA VOLUNTAD DE DIOS Y A DECIRLE:
hagase en mi según tu palabra
según tu palabra
segun tu voluntad
hagase en mi
hagase en mi...

27 de noviembre de 2008

Poesía al Sagrado Corazón de Jesús

Tú me escuchaste, amado Esposo mío.
Por cautivar mi corazón, te hiciste
igual que yo, mortal,
derramaste tu sangre, ¡oh supremo misterio!,
y, por si fuera poco,
sigues viviendo en el altar por mí.
Y si el brillo no puedo contemplar de tu rostro
ni tu voz escuchar, toda dulzura,
puedo, ¡feliz de mí!,
de tu gracia vivir, y descansar yo puedo
en tu sagrado corazón, Dios mío.
¡Corazón de Jesús, tesoro de ternura,
tú eres mi dicha, mi única esperanza!
Tú que supiste hechizar mi tierna juventud,
quédate junto a mí hasta que llegue
la última tarde de mi día aquí.
Te entrego, mi Señor, mi vida entera,
y tú ya conoces todos mis deseos.
En tu tierna bondad, siempre infinita,
quiero perderme toda, Corazón de Jesús.

¡Oh corazón sagrado, yo me escondo en tu seno
y ya no tengo miedo, mi virtud eres tú!

Para poder un día contemplarte en tu gloria,
antes hay que pasar por el fuego, lo sé.

Mi desterrada alma, al dejar esta vida,
quisiera hacer un acto de purísimo amor,
y luego, dirigiendo su vuelo hacia la patria,
¡entrar ya para siempre
en tu corazón...!



Santa Teresita del Niño Jesús
Fragmento - Poesía al Sagrado
Corazón de Jesús

22 de noviembre de 2008

"Mi corazón sólo se gozará en Dios"

LA ESCLAVA DEL SEÑOR (Lc 1, 26-38)
El primer Pentecostés, la primera misión propuesta por el Espíritu y aceptada totalmente para que el Verbo pudiese hacerse carne, para que la encarnación se realizase, para que Dios pudiese ser "puesto en el mundo" fue la Anunciación.

María se entregó completamente, se dio enteramente en cuerpo y alma a esta invasión del Espíritu. Y el Verbo se hizo carne. Y así, pudo comenzar a morar entre nosotros.

María creyó en su vocación: Aquí está la esclava del Señor y correspondió a ella inmediatamente con todo su ser: Hágase en mi según tu palabra. No se preguntó si la pequeñez de su existencia era compatible o no con el anuncio que se le hacía. Sin ningún examen de conciencia dijo sí, llena de confianza.

María se estremeció de gozo en Dios su salvador, le reconoció, creyó que era Él, creyó que tenía necesidad de ella, creyó que tenía necesidad de una madre...

Lo que hay de extraordinario, ante todo, es su fe.
Ha vivido una vida de fe. Ha vivido exactamente nuestra vida, pero una vida de gracia. No os imaginéis a María como una reina inaccesible a la que se debe admirar de lejos, sino al contrario, como un ejemplo cotidiano que se nos propone para que le sigamos. El gran peligro de considerar a María como un ser extraordinariamente excepcional es que nos consideremos dispensados de imitarla.
Lo más extraordinario en la vida de María es su fe. Una muchacha de 16 años, prometida a un artesano, se le aparece un ángel y le dice una serie de cosas completamente inverosímiles: que será madre, que permanecerá virgen, que tendrá un hijo, un salvador, un ser extraordinario que reinará para siempre.
La reacción de María a este discurso demuestra una humildad mucho mayor de lo que pudiéramos imaginar. La Virgen conocía muy bien al Señor. Por esto, precisamente, no protestó. Nosotros hubiéramos dicho: Esto no es posible, no me siento con fuerzas; todavía no, tengo que hacer ejercicios... hay que esperar a que este maduro... María no dijo ésto, María dijo con la mayor sencillez: Dios es tan grande, tan bueno, tan generoso, tan poderoso, tan Dios... que puede hacer todas estas cosas en la pobreza de su sierva. No me extraña nada en Él. Al punto dio su conformidad para siempre: Hágase en mi... Es la misma palabra que se nos pide a todos.
María dejó obrar a Dios en su vida, entonces, como siempre, Dios comenzó su obra enseguida. Nunca se pide ni se acepta algo sin que enseguida comience Dios.

¿Sabéis en que reconoció María a Dios? En lo mismo que le reconocemos nosotros: en sus exigencias. Él le pedía todo, le exigía aquel niño. Y Dios le llevó a sacrificarlo todo y de tal manera, que reconoció que solo Dios podía pedir una cosa semejante. Esta actitud que María mantenía en el fondo de su corazón para con Dios encontró su destino en su Hijo. Precisamente porque Él le pedía todo esto conoció María claramente que era Dios. Y entonces dijo: He aquí la esclava del Señor, hágase en mi según tu palabra.
María dejó a Dios hacer.

“Feliz de ti por haber creído que se cumplirá lo que te fue anunciado de parte del Señor”.

Simplemente...

Levántate y brilla, que ha llegado tu luz

y la Gloria de Yavé amaneció sobre ti...
(Isaías 60,1)

17 de noviembre de 2008

Si quieres, te acompaño en el camino...

El Ángel del Señor dijo a Felipe: "Levántate y ve hacia el sur, por el camino que baja de Jerusalén a Gaza: es un camino desierto". Él se levantó y partió. Se encontró con un etíope, ministro del tesoro y alto funcionario de Candace, la reina de Etiopía. Había ido en peregrinación a Jerusalén
y se volvía, sentado en su carruaje, leyendo al profeta Isaías.
El Espíritu dijo a Felipe: "Acércate y camina junto a su carro".
Felipe se acercó y, al oír que leía al profeta Isaías, le preguntó: "¿Comprendes lo que estás leyendo?"
Él respondió: "¿Cómo lo puedo entender, si nadie me lo explica?" Entonces le pidió a Felipe que subiera y se sentara junto a él. El pasaje de la Escritura que estaba leyendo era el siguiente:
"Como oveja fue llevado al matadero;
y como cordero que no se queja ante el que lo esquila,
así él no abrió la boca.
En su humillación, le fue negada la justicia.
¿Quién podrá hablar de su descendencia,
ya que su vida es arrancada de la tierra?"
El etíope preguntó a Felipe: "Dime, por favor, ¿de quién dice esto el Profeta? ¿De sí mismo o de algún otro?"
Entonces Felipe tomó la palabra y, comenzando por este texto de la Escritura, le anunció la Buena Noticia de Jesús.
Siguiendo su camino, llegaron a un lugar donde había agua, y el etíope dijo: "Aquí hay agua, ¿qué me impide ser bautizado?"
Y ordenó que detuvieran el carro; ambos descendieron hasta el agua, y Felipe lo bautizó.
Cuando salieron del agua, el Espíritu del Señor arrebató a Felipe, y el etíope no lo vio más, pero seguía gozoso su camino.
(Hechos 8, 26-39)

Que siempre haya "Felipes" en nuestas vidas...
Gracias a los Felipes que me acompañaron estos dias de retiro, y a todos los Felipes que Dios pone en nuestro camino!

Si quieres te acompaño en el camino...

Si quieres, te acompaño en el camino,
y en el camino vamos conversando.
Y al conversar, tus hombros se descargan;
descargas, pues tu peso voy llevando.

Pues pesa el peso de tu desencanto
y es tu resignación aún más pesada.
Pero te sostendré, pues ya sostuve
la cruz de toda cruz en mis espaldas.

Me duele que te alejes de los tuyos
y el creciente dolor de tu aislamiento;
pues toda mi pasión es ver reunidos
a los hijos de Dios que andan dispersos.

Yo sé que ya no crees en nuestro sueño.
Buscas seguridad retrocediendo.
Pero hasta en dirección equivocada
lo mío es ir contigo, compañero.

Si quieres, te acompaño en el camino.
Si quieres, hoy me quedaré contigo.
Escucha profecías, peregrino,
no seas testigo de desesperanza.

Es hora que levantes la cabeza
y, aunque anochece, alientes la confianza.
Pues es posible ver de otra manera
la trama que se te hizo tan confusa

¿No ves el hilo de oro de la Pascua
que rediseña todo lo que cruza?
¿No ves que desde dentro de las muertes
la Muerte fue implotada y ya no mata?

Y se revela el Nombre de la Vida.
Y el nudo que te ataba se desata.
Partir juntos el pan en nuestra mesa
descifra quienes somos y seremos.


La Pascua nos irrumpe, Amor de amores:
lo más vivo venciendo lo más muerto.
Por fin sabrás quién soy, sabrás quién eres,
mientras despiertas del antiguo sueño.
Y entenderás que es fiel a sus promesas
el Dios que prometió ser compañero.

Y de la historia mía y de la tuya
ya no te escaparás, ni tendrás miedo.

Verás la historia como historia abierta
y la esperanza arder su ardor sereno.

Y sentirás nostalgia de tu gente.
Y querrás compartir tu aliento nuevo.
Sin más demora, ponte ya en camino.
Sin más demora, ponte en medio de ellos.

Y brillará en tu fe de caminante
mi nombre y mi misterio de “Camino”,
y de mi fiel Estar-Acompañando
tu amor de acompañante será el signo.

14 de noviembre de 2008

En mi Getsemaní

Para que mi amor no sea un sentimiento
tan sólo de deslumbramiento pasajero;
para no gastar mis palabras más mías
ni vaciar de contenido mi "Te quiero",

Quiero hundir mas hondo mi raíz en Ti.
y cimentar en solidez éste, mi afecto;
pues mi corazón, que es inquieto y es frágil,
sólo acierta si se abraza a tu proyecto.

Más allá de mis miedos,
más allá de mi inseguridad,
quiero darte mi respuesta:
aquí estoy, para hacer tu voluntad,
para que mi amor sea decirte Sí...
hasta el final...

Duermen su sopor y temen en el huerto:
ni sus amigos acompañan al Maestro.
Si es hora de cruz, es de fidelidades;
pero el mundo nunca quiere aceptar esto.


Dame comprender, Señor, tu amor tan puro:
amor que persevera en cruz, amor perfecto.
Dame serte fiel cuando todo es oscuro
para que mi amor sea más que un sentimiento.

No es en las palabras ni es en las promesas
donde la historia tiene su motor secreto:
sólo es el amor en la cruz madurado,
el amor que mueve todo el universo.

Pongo mi pequeña vida hoy en tus manos
por sobre mis seguridades y mis miedos;
y para elegir tu querer y no el mío
hazme en mi Getsemaní fiel y despierto.



12 de noviembre de 2008

¡Mis niñas!

Ayer se realizó el acto del día de la Tradición, unido a la fiesta de la educación física.
Aquí estan mis pequeñas alumnitas en su muestra de ed. física...
Ha salido hermosa, habian ensayado muchisimo pero valió la pena tanto esfuerzo!

"Un niño siempre puede enseñar tres cosas a un adulto: a ponerse contento sin motivo, a estar siempre ocupado con algo y a saber exigir con todas sus fuerzas aquello que desea." (Paulo Coelho)


¡¡Gracias pequeñitas por todo lo que me enseñan!!


11 de noviembre de 2008

"Tengo que alojarme en tu casa"

"Como ansía la cierva sedienta manantiales
de agua viva, así mi alma te ansía a ti, Dios mío.
Mi alma está sedienta de Dios, del Dios vivo:
¿cuándo entraré a ver su rostro?..." (Sal 41,2-3)

Y sin embargo, como "el gorrión ha encontrado una casa" donde recogerse, y "la golondrina un nido donde colocar sus polluelos", así Laudem Gloriae, mientras espera ser trasladada a la Jerusalén Santa, ha encontrado su retiro, su felicidad, su cielo anticipado donde empieza ya a vivir su vida eterna. "Sólo en Dios se silencia mi alma, porque de Él espero mi salvación. Sólo Él es mi Roca, y mi Salvación, mi alcázar: no vacilaré..."

Ése es el misterio que hoy canta mi lira. Mi maestro me ha dicho como a Zaqueo: "baja enseguida, porque tengo que alojarme en tu casa..." Baja enseguida, pero ¿adonde? A lo mas hondo de mi ser: después de renunciar a mí misma, de despojarme de mí misma, en una palabra, sin mí misma...

"Tengo que alojarme en tu casa"
Es mi maestro quien me manifiesta ese deseo. Mi Maestro, que quiere habitar dentro de mí, con el Padre y su Espíritu de Amor, para que, según la expresión del discipulo amado, yo esté en comunión con ellos. "Ya no sois extranjeros ni forasteros, sino que sois miembros de la familia de Dios": viviendo en el seno de la serena Trinidad, en mi abismo interior, en esa "fortaleza inexpungable del santo recogimiento"
Cantaba David: "Mi alma desfallece al entrar en los atrios del Señor". Ésa creo yo debe ser la actitud del alma que penetre en sus atrios interiores para contemplar allí a su Dios y entrar en íntimo trato con Él: ante ese amor todopoderoso, ante esa Majestad infinita que mora en ella, el alma "desfallece" y cae en un desvanecimiento divino. No es que la vida la abandone: es que ella desprecia esta vida natural y se aleja de ella... Porque siente que no es digna de su esencia tan sublime y que va a morir y desaparecer en Dios.

¡Y qué hermosa es esa criatura cuando se ha despojado y liberado así de sí misma! Está ya en condiciones de preparar la "ascención en su corazón" para pasar de este valle de lágrimas "al lugar de su destino", a ese lugar que es segun yo creo, la insondable Trinidad: "Immensus Pater, immensus Filius, immensus Spiritus Sanctus"

Isabel de la Trinidad

Últimos Ejercicios Espirituales
Dia decimosexto.

8 de noviembre de 2008

Sor Isabel de la Trinidad - 8 de Noviembre

“Oh Dios mío, Trinidad a quien adoro, ayúdame a olvidarme totalmente de mí para establecerme en Ti, inmóvil y tranquilo, como si ya mi alma estuviera en la eternidad. Que nada pueda turbar mi paz, ni hacerme salir de Ti, oh mi inmutable, sino que cada momento me sumerja más adentro en la profundidad de tu Misterio.

Pacifica mi alma, haz en ella tu cielo, tu morada mas querida y el lugar de tu descanso. Que nunca te deje solo allí, sino que esté por entero allí contigo, bien alerta en mi fe, todo adorante, en total adoración, y completamente entregada a tu Acción creadora.

¡Oh mi Cristo amado, crucificado por amor! Quisiera ser, en mi alma, una esposa para tu Corazón, quisiera cubrirte de gloria, quisiera amarte..., hasta morir de amor. Pero siento mi impotencia, y te pido que me "revistas de Tí mismo", que identifiques mi alma con todos los sentimientos de tu alma, que me sumerjas en Ti, que me invadas, que ocupes Tú mi lugar, para que mi vida no sea mas que una irradiación de tu Vida. Ven a mí como Adorador, como Reparador y como Salvador.

¡Oh Verbo eterno, Palabra de mi Dios! Quiero pasar mi vida escuchándote, quiero volverme totalmente dócil, para aprenderlo todo de Ti. Y luego, en medio de todas las noches, de todos los vacíos, de todas mis impotencias, quiero fijar siempre la mirada en Ti y permanecer bajo tu inmensa luz.

¡Oh Astro mío querido! Fascíname de tal manera que ya nunca pueda salirme de tu radiación.
¡Oh Fuego abrazador Espíritu de amor! "Ven a mí", para que se produzca en mi alma una especie de encarnación del Verbo: que yo sea para Él como una prolongación de su Humanidad en la que renueve todo su Misterio.

Y Tú, ¡oh Padre! Inclínate sobre esta pobre criaturita tuya, "cúbrela con tu sombra", y no veas en ella sino a tu Hijo Amado en quien has puesto todas tus complacencias.

¡Oh mis Tres, mi Todo, mi eterna Bienaventuranza, Soledad infinita, Inmensidad en que me pierdo! yo me entrego a Tí como víctima. Escóndete en mí para que yo me esconda en Tí, hasta que vaya a contemplar en tu luz el abismo de tus grandezas”

Sor Isabel de la Trinidad
"Elevación a la Santísima Trinidad"

1 de noviembre de 2008

Lo esencial es invisible para los ojos...

ENTONCES apareció el zorro:

-¡Buenos días! -dijo el zorro.
-¡Buenos días! -respondió cortésmente el principito que se volvió pero no vío nada.
-Estoy aquí, bajo el manzano -díjo la voz.
-¿Quién eres tú? -preguntó el principito-. ¡Qué bonito eres!
-Soy un zorro -dijo el zorro.
-Ven a jugar conmigo -le propuso el principito-, ¡estoy tan triste!
-No puedo jugar contigo -dijo el zorro-, no estoy domesticado.
-¡Ah, perdón! -dijo el principito.

Pero después de una breve reflexión, añadió:
-¿Qué significa "domesticar"?
-Tú no eres de aquí -dijo el zorro- ¿qué buscas?
-Busco a los hombres -le respondió el principito-. ¿Qué significa "domesticar"?
-Los hombres -dijo el zorro- tienen escopetas y cazan. ¡Es muy molesto! Pero también crían gallinas. Es lo único que les interesa. ¿Tú buscas gallinas?
-No -díjo el principito-. Busco amigos. ¿Qué significa "domesticar"? -volvió a preguntar el principito.
-Es una cosa ya olvidada -dijo el zorro-, significa "crear lazos... "
-¿Crear lazos?

-Efectivamente, verás -dijo el zorro-. Tú no eres para mí todavía más que un muchachito igual a otros cien mil muchachitos. Y no te necesito. Tampoco tú tienes necesidad de mí. No soy para ti más que un zorro entre otros cien mil zorros semejantes. Pero si me domesticas, entonces tendremos necesidad el uno del otro. Tú serás para mí único en el mundo, yo seré para ti único en el mundo...

-Comienzo a comprender -dijo el principito-. Hay una flor... creo que ella me ha domesticado...
-Es posible -concedió el zorro-, en la Tierra se ven todo tipo de cosas.
-¡Oh, no es en la Tierra! -exclamó el principito.
El zorro pareció intrigado:

-¿En otro planeta?
-Sí.
-¿Hay cazadores en ese planeta?
-No.
-¡Qué interesante! ¿Y gallinas?
-No.
-Nada es perfecto -suspiró el zorro.

Y después volviendo a su idea:
-Mi vida es muy monótona. Cazo gallinas y los hombres me cazan a mí. Todas las gallinas se parecen y todos los hombres son iguales; por consiguiente me aburro un poco. Si tú me domesticas, mi vida estará llena de sól. Conoceré el rumor de unos pasos diferentes a todos los demás. Los otros pasos me hacen esconder bajo la tierra; los tuyos me llamarán fuera de la madriguera como una música. Y además, ¡mira! ¿Ves allá abajo los campos de trigo? Yo no como pan y por lo tanto el trigo es para mí algo inútil. Los campos de trigo no me recuerdan nada y eso me pone triste. ¡Pero tú tienes los cabellos dorados y será algo maravilloso cuando me domestiques! El trigo, que es dorado también, será un recuerdo de ti. Y amaré el ruido del viento en el trigo.

El zorro se calló y miró un buen rato al principito:
-Por favor... domestícame -le dijo.

-Bien quisiera -le respondió el principito pero no tengo mucho tiempo. He de buscar amigos y conocer muchas cosas.
-Sólo se conocen bien las cosas que se domestican -dijo el zorro-. Los hombres ya no fienen tiempo de conocer nada. Lo compran todo hecho en las tiendas. Y como no hay tiendas donde vendan amigos, Ios hombres no tienen ya amigos. ¡Si quieres un amigo, domestícame!

-¿Qué debo hacer? -preguntó el príncipito.
-Debes tener mucha paciencia -respondió el zorro-. Te sentarás al principio ún poco lejos de mí, así, en el suelo; yo te miraré con el rabillo del ojo y tú no me dirás nada. El lenguaje es fuente de malos entendidos. Pero cada día podrás sentarte un poco más cerca...

El principito volvió al día siguiente.

-Hubiera sido mejor -dijo el zorro- que vinieras a la misma hora. Si vienes, por ejemplo, a las cuatro de la tarde; desde las tres yo empezaría a ser dichoso. Cuanto más avance la hora, más feliz me sentiré. A las cuatro me sentiré agitado e inquieto, descubriré así lo que vale la felicidad. Pero si tú vienes a cualquier hora, nunca sabré cuándo preparar mi corazón... Los ritos son necesarios.

-¿Qué es un rito? -inquirió el principito.

-Es también algo demasiado olvidado -dijo el zorro-. Es lo que hace que un día no se parezca a otro día y que una hora sea diferente a otra. Entre los cazadores, por ejemplo, hay un rito. Los jueves bailan con las muchachas del pueblo. Los jueves entonces son días maravillosos en los que puedo ir de paseo hasta la viña. Si los cazadores no bailaran en día fijo, todos los días se parecerían y yo no tendría vacaciones.

De esta manera el principito domesticó al zorro. Y cuando se fue acercando eI día de la partida:

-¡Ah! -dijo el zorro-, lloraré.
-Tuya es la culpa -le dijo el principito-, yo no quería hacerte daño, pero tú has querido que te domestique...
-Ciertamente -dijo el zorro.
- Y vas a llorar!, -dijo él principito.
-¡Seguro!
-No ganas nada.
-Gano -dijo el zoro- he ganado a causa del color del trigo.
Y luego añadió:
-Vete a ver las rosas; comprenderás que la tuya es única en el mundo. Volverás a decirme adiós y yo te regalaré un secreto.

El principito se fue a ver las rosas a las que dijo:
-No son nada, ni en nada se parecen a mi rosa. Nadie las ha domesticado ni ustedes han domesticado a nadie. Son como el zorro era antes, que en nada se diferenciaba de otros cien mil zorros. Pero yo le hice mi amigo y ahora es único en el mundo.

Las rosas se sentían molestas oyendo al principito, que continuó diciéndoles:
-Son muy bellas, pero están vacías y nadie daría la vida por ustedes. Cualquiera que las vea podrá creer indudablemente que mí rosa es igual que cualquiera de ustedes. Pero ella se sabe más importante que todas, porque yo la he regado, porque ha sido a ella a la que abrigué con el fanal, porque yo le maté los gusanos (salvo dos o tres que se hicieron mariposas ) y es a ella a la que yo he oído quejarse, alabarse y algunas veces hasta callarse.
Porque es mi rosa, en fin.

Y volvió con el zorro.
-Adiós -le dijo.
-Adiós -dijo el zorro-. He aquí mi secreto, que no puede ser más simple :
Sólo con el corazón se puede ver bien. Lo esencial es invisible para los ojos.
-Lo esencial es invisible para los ojos -repitió el principito para acordarse.

-Lo que hace más importante a tu rosa, es el tiempo que tú has perdido con ella.
-Es el tiempo que yo he perdido con ella... -repitió el principito para recordarlo.
-Los hombres han olvidado esta verdad -dijo el zorro-, pero tú no debes olvidarla. Eres responsable para siempre de lo que has domesticado. Tú eres responsable de tu rosa...
-Yo soy responsable de mi rosa... -repitió el principito a fin de recordarlo