11 de noviembre de 2008

"Tengo que alojarme en tu casa"

"Como ansía la cierva sedienta manantiales
de agua viva, así mi alma te ansía a ti, Dios mío.
Mi alma está sedienta de Dios, del Dios vivo:
¿cuándo entraré a ver su rostro?..." (Sal 41,2-3)

Y sin embargo, como "el gorrión ha encontrado una casa" donde recogerse, y "la golondrina un nido donde colocar sus polluelos", así Laudem Gloriae, mientras espera ser trasladada a la Jerusalén Santa, ha encontrado su retiro, su felicidad, su cielo anticipado donde empieza ya a vivir su vida eterna. "Sólo en Dios se silencia mi alma, porque de Él espero mi salvación. Sólo Él es mi Roca, y mi Salvación, mi alcázar: no vacilaré..."

Ése es el misterio que hoy canta mi lira. Mi maestro me ha dicho como a Zaqueo: "baja enseguida, porque tengo que alojarme en tu casa..." Baja enseguida, pero ¿adonde? A lo mas hondo de mi ser: después de renunciar a mí misma, de despojarme de mí misma, en una palabra, sin mí misma...

"Tengo que alojarme en tu casa"
Es mi maestro quien me manifiesta ese deseo. Mi Maestro, que quiere habitar dentro de mí, con el Padre y su Espíritu de Amor, para que, según la expresión del discipulo amado, yo esté en comunión con ellos. "Ya no sois extranjeros ni forasteros, sino que sois miembros de la familia de Dios": viviendo en el seno de la serena Trinidad, en mi abismo interior, en esa "fortaleza inexpungable del santo recogimiento"
Cantaba David: "Mi alma desfallece al entrar en los atrios del Señor". Ésa creo yo debe ser la actitud del alma que penetre en sus atrios interiores para contemplar allí a su Dios y entrar en íntimo trato con Él: ante ese amor todopoderoso, ante esa Majestad infinita que mora en ella, el alma "desfallece" y cae en un desvanecimiento divino. No es que la vida la abandone: es que ella desprecia esta vida natural y se aleja de ella... Porque siente que no es digna de su esencia tan sublime y que va a morir y desaparecer en Dios.

¡Y qué hermosa es esa criatura cuando se ha despojado y liberado así de sí misma! Está ya en condiciones de preparar la "ascención en su corazón" para pasar de este valle de lágrimas "al lugar de su destino", a ese lugar que es segun yo creo, la insondable Trinidad: "Immensus Pater, immensus Filius, immensus Spiritus Sanctus"

Isabel de la Trinidad

Últimos Ejercicios Espirituales
Dia decimosexto.

4 comentarios:

Nataly dijo...

Hola Agostina!!! que devocion que tenia Isabel de trinidad hacia Dios, que hermoso poder sentir tanta pasion por Dios, yo quisiera que el tambien entrara a mi casa y la llene de paz, de amor, de milagros, las puertas de mi corazon las tango abiertas de par en par, mi fe creo que es bien fuerte, no se que mas puede faltar para llegar a el, trato de caminar por el camino correcto simpre, solo espero que el no me aparte nunca de su mirada.
te mando un fuerte abrazo y hermoso escrito como siempre!!!

Nataly dijo...

Hola Agostina, ayer muy tarde pase a visitarte, pero estoy en la duda de si salio o no me comentario, que pena si no, porque te ponia algo muy lindo con respecto al post!!!
las puertas de mi casa y de mi alma estan siempre abiertas para el Señor...te mando un fuerte abrazo.

ALMA dijo...

Agos, siempre con texto tan interesantes y no conocidos, al menos por mi

Un beso

Silvia dijo...

HOLA!GRAN ESPIRITUALIDAD...
ES BUENO QUE EL QUIERA QUEDARSE EN NUESTRA CASA...
CARIÑOS.
SILVIA CLOUD