29 de diciembre de 2008

Esto que soy, eso te doy...

A veces te pregunto ¿porqué yo?,

y sólo me respondes porque quiero.

Es un misterio grande que nos llames,

así tal como somos a tu encuentro.


Entónces redescubro una verdad,

mi vida, nuestra vida es un tesoro.

Se trata entónces sólo de ofrecerte,

con todo nuestro amor, esto que somos.


¿QUÉ TE DARE, QUE TE DAREMOS?,

SI TODO, TODO ES TU REGALO.

TE OFRECERE, TE OFRECEREMOS,

ESTO QUE SOMOS... ESTO QUE SOY,

ESO TE DOY


Esto que soy, esto es lo que te doy,

esto que somos, es lo que te damos.

Tu no desprecias nuestra vida humilde,

se trata de poner todo en tus manos.


Aquí van mis trabajos y mi fe,

mis mates, mis bajones y mis sueños.

Y todas las personas que me diste,

desde mi corazón te las ofrezco.

Vi tanta gente un domingo de sol,

me conmovió el latir de tantas vidas.

Y adiviné tu abrazo gigantesco,

y sé que sus historias recibías.


Por eso tu altar luce vino y pan,

son signo y homenaje de la vida.

Misterio de ofrecerte y recibirnos,

humanidad que Cristo diviniza



27 de diciembre de 2008

Misión

En la imagen algunas fotos de la Misión Cta'08, de Navidad. Fue realmente una experiencia hermosa y muy fuerte.
Doy gracias a Dios por todo lo compartido y lo vivido: risas, lágrimas, emociones, nuestra "casa" que era la escuela, las oraciones, talleres y reflexiones, el servicio, la gente del barrio, la fiesta de disfraces, descubrir nuestros proyectos de vida, la vida comunitaria, y mucho, mucho mas!
Gracias a todos los que se animaron y dijeron "sí" a esta invitación de Jesús, y a los que nos acompañaron con sus oraciones!!
QUE SEAS MI UNIVERSO...
(Una cancion que nos acompaño esos días)



Que seas mi universo
No quiero darte solo un rato de mi tiempo
No quiero separarte un día solamente


Que seas mi universo
No quiero darte mis palabras como gotas
Quiero un diluvio de alabanzas en mi boca
Que seas mi universo
Que seas solo lo que siento y lo que pienso
Que seas el primer aliento en la mañana
y la luz en mi ventana


Que seas mi universo
que llenes cada unos de mis pensamientos
Que tu presencia y tu poder sean mi alimento
Oh Jesús es mi deseo

Que seas mi universo
No quiero darte solo parte de mis años
Te quiero dueño de mi tiempo y de mi espacio

Que seas mi universo
No quiero hacer mi voluntad quiero agradarte
y cada sueño que hay en mi quiero entregarte

15 de diciembre de 2008

Enamorarse de Dios - Pedro Arrupe, sj

«No hay nada más práctico que
encontrar a Dios.
Es decir, enamorarse rotundamente
y sin ver atrás.

Aquello de lo que te enamores,
lo que arrebate tu imaginación,
afectará todo.

Determinará lo que te haga levantar
por la mañana,
lo que harás con tus atardeceres,
cómo pases tus fines de semana,
lo que leas, a quien conozcas,
lo que te rompa el corazón
y lo que te llene de asombro
con alegría y agradecimiento.

Enamórate, permanece enamorado,
y esto lo decidirá todo.»


Experiencia de Dios
En nuestras vidas se impone una condición: que nuestro encuentro personal con Dios dé a nuestra vida su sello de absoluto, de exigencia radical, de respuesta incondicional.
Este encuentro con Dios toma, naturalmente muchas formas según los carismas y temperamentos. Pero siempre será una adhesión a Cristo, un descubrir por Él el amor del Padre,
una disponibilidad permanente para dejarse guiar por su Espíritu.
¿Cuál es la experiencia personal de cada uno de nosotros en este encuentro con Cristo? Nada puede desviarnos de la exigencia fundamental que es la misma para todos los cristianos: “Han sido salvados por la fe, ésta no viene de ustedes, es don de Dios... conforme al plan eterno que Él ha realizado en Cristo Jesús, en quien tenemos la franca seguridad de acercarnos a Él confiadamente por la fe” (Ef 2,8; 3, 12).
Se trata aquí de la esencia misma de la vocación, de un cierto gozo de vivir para Dios, de confianza en la tarea que se les confía... Algunos estados de depresión, de desolación, de atonía apostólica, no se podrán vencer más que con una esperanza profunda, animada constantemente con el dinamismo apostólico, fundada en Cristo y estimulada por la alegría que aporta un trabajo
cuyo sentido se capta mejor... La esperanza sólo puede ser fruto de una confianza total en Dios.

Los que poseen el amor en un modo muy profundo y transformante lo sentirán como “una llama de amor viva”, como “un canto suave”, como “un toque delicado” que sabe a vida eterna y que “matando, muerte en vida la has trocado”. Aquí está el secreto de la felicidad humana, escondido a los sabios y a los inteligentes, y que sólo descubren los pequeños y los humildes.
Padre P. Arrupe sj

13 de diciembre de 2008

Él está conmigo, y con Él se puede todo

Si Él no me sostuviese, en ciertos momentos me pregunto qué sería de mí. Pero Él está conmigo, y con Él se puede todo. ¡Qué bueno es perderse, desaparecer en Él! ¡Se siente tan claramente que uno no es mas que una máquina y que Él es quien actúa y quien lo es Todo!
Por eso, yo me entrego, me abandono en los brazos de mi Amado divino y me quedo tranquila: sé de quien me he fiado. Él es todopoderoso, que lo disponga todo a su antojo. Yo sólo quiero lo que Él quiere, sólo deseo lo que Él desea, sólo le pido una cosa: ¡Amarle con toda el alma, pero con un amor verdadero, fuerte y generoso!

Sor Isabel de la Trinidad
(antes de entrar al Carmelo)
Carta 40, Al canónigo Sr. Angles

7 de diciembre de 2008

Jesús ha tomado el mando de mi barquilla

¿Qué he hecho yo para agradar a ese Rey omnipotente a ese Creador misericordioso que me creó? ¿Por qué me prefirió entre tantas criaturas? El porvenir no se me ha revelado; pero Jesús me ha descorrido la cortina y he divisado las hermosas playas del Carmelo.


Jesús ha tomado el mando de mi barquilla y la ha retirado del encuentro de las otras naves. Me ha mantenido solitaria con El. Por eso, mi corazón, conociendo a este Capitán, ha caído en el anzuelo del amor, y aquí me tiene cautiva en él. ¡Oh! cuánto amo esta prisión y a este Rey Poderoso que me tiene cautiva a este Capitán que en medio de los oleajes del océano, no ha permitido que naufrague.Jesús me alimenta cotidianamente con su Carne adorable y, junto con este manjar, escucho una voz dulce y suave como los ecos armoniosos de los ángeles del cielo. Esta es la voz que me guía, que suelta las velas del barco de mi alma para que no sucumba, y para que no se hunda. Siempre siento esa voz querida que es la de mi Amado, la voz de Jesús en el fondo del alma mía; y en mis penas, en mis tentaciones, El es mi Consolador, El es mi Capitán.Condúceme siempre Jesús mío, por el camino de la Cruz. Y levantará el vuelo el alma mía, donde se encuentra el aire que vivifica y la quietud.
Teresa de los Andes, cd

4 de diciembre de 2008

Evangelio del día

"No son los que me dicen: 'Señor, Señor', los que entrarán en el Reino de los Cielos, sino los que cumplen la voluntad de mi Padre que está en el cielo. Así, todo el que escucha las palabras que acabo de decir y las pone en práctica, puede compararse a un hombre sensato que edificó su casa sobre roca. Cayeron las lluvias, se precipitaron los torrentes, soplaron los vientos y sacudieron la casa; pero esta no se derrumbó porque estaba construida sobre roca. Al contrario, el que escucha mis palabras y no las practica, puede compararse a un hombre insensato, que edificó su casa sobre arena. Cayeron las lluvias, se precipitaron los torrentes, soplaron los vientos y sacudieron la casa: esta se derrumbó, y su ruina fue grande". (San Mateo 7,21.24-27)

Escuchar para poner en práctica

"Una palabra habló el Padre, que fue su Hijo, y ésta habla siempre en eterno silencio, y en silencio ha de ser oída del alma.
Hable poco, y en cosas que no es preguntado no se meta.
No se queje de nadie; no pregunte cosa alguna, y si le fuere necesario preguntar, sea con pocas palabras.
No contradiga. En ninguna manera hable palabras que no vayan limpias.
Lo que hablare sea de manera que no sea nadie ofendido, y que sea en cosas que no le pueda pesar que lo sepan todos.
Calle lo que Dios le diere y acuérdese de aquel dicho de la esposa: Mi secreto para mí (Is. 24, 16).
Procure conservar el corazón en paz; no le desasosiegue ningún suceso de este mundo; mire que todo se ha de acabar.
No apaciente el espíritu en otra cosa que en Dios. Deseche las advertencias de las cosas y traiga paz y recogimiento en el corazón.
Traiga sosiego espiritual en advertencia de Dios amorosa; y cuando fuere necesario hablar, sea con el mismo sosiego y paz.
Traiga interior desasimiento a todas las cosas y no ponga el gusto en alguna temporalidad, y recogerá su alma a los bienes que no sabe.
El alma que anda en amor, ni cansa ni se cansa.
El amor no consiste en sentir grandes cosas, sino en tener grande desnudez y padecer por el Amado."

San Juan de la Cruz, carmelita descalzo,
doctor de la Iglesia - Avisos y Máximas